lunes, 28 de octubre de 2013

presentacion

Actividad de Aprendizaje Virtual

Paso 1

1. Tema: Metodología, epistemología y ciencia.

2. Competencias:

Competencia cognitiva

Capacidad para ciencia, conocimiento, investigación científica y aplicada y distinguir las implicaciones epistemológicas del método, en procesos investigativos.

Competencia procedimental

Capacidad para vincular, intervenir, emprender, administrar, resignificar e innovar proyectos de investigación en salud ocupacional.

 

Competencia  actitudinal

Capacidad para fomentar y orientar el trabajo colectivo y cooperativo en la identificación y solución de problemas asociados a salud ocupacional.

3. Introducción

Siendo la Investigación una de las funciones sustantivas de las Instituciones de Educación Superior, se hace necesario considerar la formación en investigación,  como una actividad académica fundamental. Esta formación investigativa, permite vincular la academia con el mundo productivo, en virtud de la practicidad con la cual se pueden establecer los objetivos de formación.

 

En este orden de ideas, la ciencia le ha permitido al hombre una mejor comprensión y explicación de los fenómenos naturales y sociales; y  un control conciente sobre ellos, gracias al  carácter sistemático, dinámico, explicativo y predictivo  de la investigación.

Núcleos Temáticos:

Trabajo de presencia virtual: Lo que comprende y significa la metodología; el objeto de estudio de la metodología; el método como asunto principal de la metodología y su diferencia con la técnica; el conocimiento científico e investigación científica

Trabajo Independiente: El conocimiento científico y la ciencia. ¿Qué es la ciencia?; características de la ciencia; clases de ciencia; características del conocimiento científico; etapas del método científico.

Paso 2

Contenido: presentaciones en power point  y documentos

presentación

Guía

ü  Lea todo el texto, sin detenerse.

ü  Lea  de nuevo, cada aparte auscultando los términos clave.

ü  Relacione  los términos claves.

ü  Indique diferencias y semejanzas de aportes señalados.

ü  Resuma lo comprendido.

ü  Saque aparte las inquietudes intelectuales que le ha suscitado el texto.

ü  Prepare su participación en la sesión conjunta

 

EL  MÉTODO CIENTÍFICO EN EL AMBITO DE LA INVESTIGACIÓN FORMATIVA

Gustavo Adolfo Galeano Franco

Maestro

Considerando

La importancia de la ciencia y de su aplicación técnica, es un compromiso de todos, puesto que el poder de la ciencia, y la técnica,  es de tal alcance que está en juego el destino del mundo y del hombre, toda la humanidad debe responder a él con su presencia.

Por tanto, es imposible pretender una visión de conjunto de la ciencia y la técnica, so pena de caer en la superficialidad. A este propósito, se pretende aquí, aclarar y operacionalizar las nociones de la ciencia, su sistema y clasificación; la estructura del conocimiento y de las ciencias; y las implicaciones de lo anterior en la investigación. Todo depende si, de las diferentes posturas y tendencias epistemológicas que hoy se enfrentan. En otras palabras: las diferentes maneras de entender, hacer y valorar la investigación.

Si bien es cierto, que  la ciencia puede ser considerada como la suma actual de conocimientos científicos o como una actividad de investigación o hasta como un método de adquisición del saber (Ladriere, 1977: 19), lo esencial de la ciencia es ser una actividad social e histórica, mediante la cual el hombre se apropia de su mundo, y por tanto una práctica de producción de conocimientos que le permiten transformar la realidad (él y su entorno): lo central de la ciencia es, pues, la investigación.

Clasificación de las ciencias

La primera clasificación de las ciencias, la elabora Francis Bacón, ya que él representa el momento de ruptura, cuando aparecen “las ciencias” en el sentido moderno; sin embargo, en las épocas anteriores - greco-romana y medieval - se elaboró una clasificación correspondiente al estado de los conocimientos de esas épocas. Sin pretender una visión completa, recordemos la división, que establece Platón entre opinión (doxa) y ciencia (episteme). Aristóteles divide las ciencias en teóricas, prácticas y poéticas; luego, al ser recopilada su obra por Andrónico de Rodas, el trabajo de Aristóteles se clasifica en Lógica, Física, Metafísica, Ética, Política, Retórica, y Poética; clasificación que va a perdurar muchos siglos y a convertirse en criterio para la organización de currículos y programas de estudio. Al lado de esta clasificación de la obra de Aristóteles, influye también la clásica división de las ciencias que elaboran los Estoicos: Lógica, Física y Ética. Durante la Edad Media la clasificación de las ciencias se hizo según el plan de las “scholas”: el Trívium (gramática, retórica y dialéctica) y el Quadrivium (música, geometría, aritmética y astronomía), a lo cual se podría agregar la Filosofía, la Teología y las Leyes cuando aparecen las universidades. La característica general de estas clasificaciones es su secuencialidad, pues la idea dominante es que el saber o ciencia es uno solo y sus divisiones son niveles o ramas; de ahí el modelo del Árbol (raíces, tronco y ramas) que enmarca todas las clasificaciones hasta la Edad Moderna. El mismo Descartes aún conserva esta idea al considerar que las ciencias son como un árbol, en el cual la metafísica o filosofía primera es la raíz, la Física el tronco y las demás ciencias las ramas (Ferrater Mora, 1967).

Ahora bien, con la ruptura establecida por la “Revolución Copernicana” aparecen las “ciencias”, en el sentido “moderno” como saberes particulares, experimentales y matematizados. Las ciencias se irán diversificando y especializando al ir determinando cada una su objeto y particularizando su método, lo cual hace necesario una clasificación de las ciencias; unas veces según el objeto, otras según su método y en otras ocasiones según criterios especiales que dependerán del concepto de ciencia que un autor, una escuela o una corriente intenten imponer. Lo anterior nos indica cómo, no sólo se va dando una diversidad y pluralidad de ciencias, sino también una variada gama de clasificaciones (Piaget, 1979).

En orden a lo anterior, se toma la clasificación que elabora Francis Bacon, como la primera clasificación en sentido moderno. En su obra: “De la dignidad y perfeccionamiento de las ciencias “publicada en 1623, Bacon ofrece un cuadro general del saber siguiendo en su organización un criterio subjetivista: las facultades del hombre. No los objetos, ni el método. Así, a la facultad de la imaginación corresponde la poesía; a la facultad de la memoria corresponde la historia, dividida en natural y civil; a la facultad de la razón corresponde la ciencia o filosofía, dividida en filosofía primera, teología natural, filosofía de la naturaleza y filosofía del hombre. La filosofía de la naturaleza a su vez la divide Bacon en: Teórica: metafísica y física; Práctica: mecánica y química; Mixtas (teóricas y prácticas): la música y la cosmografía; Matemáticas. La filosofía del hombre la divide en lógica, ética y ciencia civil. Bacon deja por fuera la Teología (revelada), por no considerarla ciencia ya que es objeto de la fe.

La anterior clasificación influye en los demás filósofos empiristas de los siglos XVII y XVIII y sirve de modelo a los filósofos de la enciclopedia: D’Alambert y Diderot  también clasificaron las ciencias según las facultades humanas en tres grandes grupos: De la memoria; la Historia (sagrada, civil y natural); de la razón, la ciencia o filosofía, metafísica general (sobre Dios, sobre el hombre, sobre la naturaleza); metafísica especial (física); física particular (ciencia aplicada); ciencias mixtas; matemáticas; de la imaginación, poesía, literatura, música.

A finales del siglo XVIII encontramos la clasificación que establece André Marie Ampere (1775-1863), siguiendo también un criterio subjetivista, pero de otro tipo. Influido por la filosofía de Kant y el espiritualismo de Maine de Biran, Ampere divide el saber en primitivo y racional. El primero a su vez dividido en sensitivo y objetivo, y el racional lo divide en tres ramas: comparativo, lógico y apodíctico. El criterio para tal clasificación  son las operaciones sicológicas que se dan en cuatro formas de tratar los objetos: sensaciones, conciencia, formación de relaciones y conocimiento de las relaciones mismas. Se establecen así, cuatro esferas de conocimiento: sensible, casual, lógico e intuitivo y de aquí resultan las ciencias divididas en: Cosmológicas: (matemáticas y física); Fisiológicas (ontología, psicología y ética); Ciencias sociales; Etnológicas (etnología, arqueología e historia); Políticas (cibernética o del gobierno, etnodicea o del derechos de gentes y diplomacia); Zootécnicas (artes, literatura).

Referido al objeto, Kant construye su sistema de filosofía crítica así: Sensibilidad (ciencias matemáticas); Entendimiento (ciencias físicas); Razón pura (ciencias metafísicas); Voluntad (ética o metafísica de las costumbres); Facultad de juzgar (estética). Además Kant se ocupó también de Historia, Religión y Antropología.

Es de saber, por tanto desde Kant, que el saber consiste en responder cuatro preguntas: qué podemos conocer: crítica de la razón pura; qué debemos hacer: crítica de la razón práctica; qué nos está permitido esperar: crítica de la facultad de juzgar y crítica de la religión; qué es el hombre: antropología, que es la síntesis de las tres primeras preguntas.

De igual modo, Hegel clasifica lo que él denomina enciclopedia de las ciencias filosóficas, en tres grupos: Ciencias de la Lógica, Filosofía de la Naturaleza y Filosofía del Espíritu. Esta triple división, con sus correspondientes subdivisiones, incluiría la totalidad del Saber o Ciencia. Así Hegel recoge toda la tradición filosófica y científica anterior  cierra la época moderna.

La época contemporánea (siglo XIX y XX): El primer modelo lo presente Augusto Comte, reconocido como el sistematizador de la Sociología y del Positivismo. Comte parte de su famosa ley de los tres estadios: el Estado Religioso Teológico o de infancia, el Estado filosófico, metafísico o de juventud y el Estado científico, positivo o de madurez, en el cual nos encontramos; razón por la cual la teología y la filosofía son asuntos superados que hoy ya no tienen vigencia por el advenimiento de las ciencias positivas, verdaderos conocimientos.

Ahora bien, estas ciencias del espíritu positivo son en realidad una sola, que tiene en forma lineal y ascendente  seis niveles en perfecta continuidad de método y carácter; son en su orden: matemáticas, astronomía, física, química, biología, sociología, o física social. Se encuentran así enunciados los principios básicos del positivismo: el método científico y la ciencia son una sola cosa; dicha ciencia es absoluta y autónoma; las ciencias naturales marcan el criterio de cientificidad de las ciencias sociales de modo tal que estas designaciones no corresponden a diferentes tipos de ciencias, ya que la naturaleza y sociedad son solo aparentemente diversas y por lo tanto pueden y deben ser estudiadas de la misma forma. En general estos son criterios que el positivismo ha seguido sosteniendo. John Stuart Mill continuador y seguidor de Comte, agrega entre la biología y la sociología a la psicología, quedando así establecido el orden de todas las ciencias y excluyendo aquellos saberes que pretenden ser ciencias (como la historia), considerándolos pseudo-ciencia, por no poder ser sometidos a la lógica inductiva.

Anotemos finalmente, la reciente clasificación que desde la epistemología genética presenta Jean Piaget. En primer lugar su clasificación tiene un doble criterio: ciclos o currículos epistemológicos: las ciencias tienen una autonomía relativa, que las interrelaciona y, segundo criterio: estructural, de complejas relaciones (interdisciplinariedad) entre las ciencias, constituyendo así un todo. En segundo lugar, la clasificación genética considera que las ciencias se distinguen y relacionan por su objeto, su método y perspectiva o enfoque particular.

Puede considerarse también, como una clasificación de las ciencias las que aporta Jurgen Habermas (1975). El criterio que sigue no son los métodos, ni los objetos, sino los intereses noéticos y políticos que respaldan las diferentes prácticas científicas. Así se establecen tres tipos de ciencias: Ciencias Empírico-Analíticas, cuyo interés es la dominación y el control técnico de la naturaleza el hombre y la sociedad; Ciencias Histórico-Hermenéuticas, cuyo interés es la comprensión del sentido y la orientación de la acción humana y del proceso histórico-social; las ciencias Crítico-Sociales, cuyo interés es la emancipación, la libertad y la organización del todo social, de tal manera que permita la realización del hombre social.

El anterior resumen ha mostrado someramente el problema de la diversidad de clasificaciones de las ciencias y de criterios que se han elaborado a lo largo de la historia. De allí resultan los nombres utilizados en la organización de currículos, programas y planes de estudio, en todos los niveles educativos. En efecto, hablamos de ciencias básicas, ciencias puras, aplicadas, estudios científico-técnicos, humanidades, y otros en este orden. Hablamos también de ciencias ideales y reales, o bien de ciencias abstractas y concretas; dividimos las ciencias en deductivas e inductivas, explicativas, interpretativas y comprensivas y otras tantas clasificaciones desde los métodos y procedimientos investigativos de las ciencias. Además, tomamos el método general de la Cosmovisión Occidental y a partir de la división que ella establece en reinos (minerales, vegetales, animales y hombres) hablamos de ciencias Físicas, Bióticas, Zoéticas y Antrópicas o también de ciencias fisicomatemáticas (naturales) y ciencias sociales o humanas. La más extendida hoy,  y en estrecha relación con el neopositivismo, en las formas sutiles que hoy adopta, es la clasificación en Ciencias Formales y Ciencias Fácticas, incluyendo en estas últimas las ciencias naturales y sociales. El problema de este modelo es el implícito de que las ciencias naturales y sociales son iguales, pues su validez depende del uso del método y lenguaje científicos de las ciencias fisicomatemáticas (Bunge, 1973).

A manera de cierre

El proceso y saber científico,  se caracteriza y se construye por la elaboración, la utilización y la verificación de teorías, y de los procedimientos experimentales utilizados. El problema radica en encontrar un criterio  de distinción entre lo que es científico y lo que no es y, al mismo tiempo, entre unos tipos de ciencias y otros (Popper, 1971).

Conviene decir que, el método científico es sólo uno, pero que metodológicamente cada ciencia toma según su estatuto, un particular contenido y aplicación en procesos investigativos. Consiste en: Descripción de un problema, formulación de una pregunta, justificación (impacto) del problema, plantearse unos objetivos, formulación de una hipótesis, determinación de unas variables, verificación de la hipótesis para estatuirla como la ley científica: la contrastación se hace por observación, mediación, experimento e inferencia y las teorías se aplican mediante explicación, predicción y acción o tecnología.

Cierto es que, cada tipo de saber, histórica y genéticamente se va constituyendo al establecer su objeto propio, un método correspondiente y una problemática o modo de ver; es decir, una manera particular de establecer problemas y de resolverlos (ver en la realidad  lo que previamente se ha puesto en ella). Resultando de aquí una determinada manera de describir, explicar, comprender, interpretar, etc., la realidad. Es lo que diferencia la actitud natural, del espíritu científico o de la reflexión filosófica o de la actitud de fe, etc.  Este presupuesto es, además fundamental para entender los diversos factores que intervienen en la investigación y al mismo tiempo su complejidad.

Lo anterior permite, no ver reducida la investigación a un solo tipo: experimental y de utilidad técnica, y a ver despreciados otros tipos de investigación que no son tenidos en cuenta. Dejar de lado, que  la investigación sólo la hacen las superpotencias del mundo, los grandes genios en los complicados y sofisticados laboratorios, y matamos esa actitud básica de asombrarse ante el mundo, de indagar, de buscar, de conocer, que surge desde la actitud natural y que lleva, por ejemplo, al niño a desarmar su juguete mecánico para enterarse de su magia; acabamos con todo eso que despectivamente llamamos curiosidad, impedimos la creatividad. En fin, nos cuesta trabajo reconocer la validez de la investigación filosófica, o de la indagación histórica del pasado, etc., porque no “producen” nada útil.

Finalmente, queda el marco de reflexión sobre el estatuto y estructura del conocimiento, que podría incluir formas tales como: el sentido común; el conocimiento científico; ciencias formales; ciencias naturales; ciencias biológicas; ciencias socio-humanas; el saber filosófico; la Teología. Se podrá considerar también: el conocimiento histórico; el conocimiento vivencial; el conocimiento estético; el conocimiento parasicológico y extrasensorial; el conocimiento inconsciente; el conocimiento sensorio motriz; el conocimiento operacional;. . .  y muchos más.

Bibliografía

BUNGE, Mario, La ciencia, su método y su filosofía” Buenos Aires: Ed. Siglo XX, 1970

GADAMER, George, Verdad y Método, Salamanca: Ed. Sígueme.

HABERMAS, Jurgen, Conocimiento e Interés, Madrid: Ed. Tecnos, 1975

LADRIERE, Jean, El reto de la racionalidad, Salamanca: Ed. Sígueme, 1977.

PIAGET,  Jean, Tratado de Lógica y Conocimiento Científico, Buenos Aires: Ed. Paidos, 1979,  7° vol. 

POPPER, Karl, Conjeturas y Refutaciones, Madrid: Tecnos, 1971

Recursos: Presentación de Mac Graw Hill

 

Paso 3

Actividad: Desarrollo de talleres colaborativos.

¿CUÁL ES LA RELACIÓN ENTRE INVESTIGACIÓN  Y CREATIVIDAD?

Metodología de la investigación

Taller 1

Gustavo Adolfo Galeano Franco-Maestro

Guía

ü  Lea todo el texto, sin detenerse.

ü  Lea  de nuevo, cada aparte auscultando los términos clave.

ü  Relacione  los términos claves.

ü  Indique diferencias y semejanzas de aportes señalados.

ü  Resuma lo comprendido.

ü  Saque aparte las inquietudes intelectuales que le ha suscitado el texto.

ü  Prepare su participación  en la sesión conjunta.

 

Interrogantes:

1.    ¿Qué es el acto creador? ¿Qué elementos (pasos, momentos) comprende el acto creador? ¿Es posible concebir la  creatividad, como algo innato en la persona? Sustente su respuesta.

2.    ¿Qué relación guarda  la creatividad con la investigación? Describa un hecho o situación, desde su formación académica o experiencia individual, donde se evidencie la creatividad y la investigación.

3.    ¿Qué es investigación? ¿Están de acuerdo con la tesis “la investigación es para todos”? ¿Qué aspectos se requieren para qué la tesis anterior sea posible? Sustenten su respuesta

4.    ¿Qué importancia y aplicabilidad tiene para usted la investigación? Presenten y sustenten tres posibilidades y necesidades de investigar en nuestro medio.

5.    ¿Qué es el método científico? ¿Qué pasos comprende? ¿Es válido decir que el método científico es propio de las ciencias exactas? Sustenten su respuesta

6.    ¿Qué es la contrastabilidad? ¿Cuál es la importancia y aplicabilidad en una investigación?

7.    ¿En el método científico que es falsear una teoría?

8.    ¿Qué relación se encuentra entre: conocimiento  científico, método científico e investigación científica y metodología de la investigación?

9.    Desde su programa académico identifique  un objeto de estudio – de su interés, de la necesidad o de una situación problema – que amerite ser investigado.  Identifíquelo, descríbalo, explíquelo, aplíquelo y predígalo.

10.  ¿Cuál actividad  desarrolló primero el hombre: la ciencia o la técnica? Argumente su respuesta.

La ciencia es la estética de la inteligencia. (Gastón Bachelard)

Sólo sé que nada sé, ¿si no era lo que se creía, entonces qué es? (Sócrates)

¿CÓMO MOTIVAR EL CONOCIMIENTO?

Lectura 1

Gustavo Adolfo Galeano Franco

Maestro

Considerando

Sócrates pregunta: ¿qué es la ciencia? Platón responde: ciencia es creer que se sabe lo que no se sabe, y por ello, en lugar de una definición da como respuesta una lista de diversas ciencias. Surge aquí, el problema de la ignorancia. En efecto, Platón comienza a teorizar sobre el conocimiento con una reflexión sobre el desconocimiento. La ignorancia no la define como un estado de carencia, sino como un estado de llenura.

Es de saber, que la carencia sólo se produce después de una reflexión, de una vuelta sobre sí mismo. La carencia es entonces, un resultado del proceso de conocer. Ahora bien, el reconocimiento del no saber, es una reflexión dentro de la ciencia misma. Muchas veces no nos hacemos ciertas preguntas porque ya las tenemos contestadas, aunque sólo sea con opiniones. Formular una pregunta significa desmontar la respuesta que le había impedido formularse la pregunta.

En este orden de ideas, Platón vincula íntimamente el fenómeno del amor de Freud con el problema del conocimiento. Expresa por tanto, que el conocimiento requiere del deseo de saber. Pero el deseo de saber implica el reconocimiento del no saber. No nos encontramos  nunca con una conciencia despejada, ingenua y virgen, que se enfrenta a un mundo desconocido. Nos encontramos siempre, y en cualquier época de la vida personal o de la historia social, con una interpretación previa.  Por esta razón, el saber sólo se instaura a partir de una ruptura, de un momento crítico como primera etapa en el acceso al saber.

El arte de dar luz y la sensación de conocer

Sócrates no concibe el aprender y el enseñar, como una transmisión de conocimientos de un individuo a otro,  sino como el proceso donde se ayuda a otro individuo, a despejar lo que bloquea su pensamiento, e inhibe su capacidad de descubrir. Dentro de este contexto, se inscribe el método Socrático, la mayéutica, como el arte de dar luz -iluminar el conocer-

Sócrates no creía en la institución ni en la enseñanza, entendidas como transmisión, ni creía en las ideas que se aprendían de otros. Las ideas deben ser producidas por cada uno y por lo tanto, el problema fundamental del aprendizaje, es el combate contra lo que impide producirlas. En Teeteto dice que sus discípulos no aprenden nada de él, sino que, por el contrario, “encuentran y alumbran en sí mismos esos numerosos y hermosos pensamientos”.

A manera de cierre

La versión, pues, que se conoce del método de Sócrates, es que se trata de un procedimiento de aprender y de enseñar, por medio de preguntas. Lo esencial  es hacer sentir la necesidad de saber algo, y no enseñar algo, a quien no siente la necesidad de saberlo.  

CONCEPTUALIZACIÓN  DE METODOLOGÍA

  Gustavo Adolfo Galeano Franco –Maestro-       


 

La metodología fija su atención, en los procedimientos utilizados para conocer la especificidad de cada objeto de estudio.  Por tanto, es una parte de la ciencia encargada de estudiar y aportar los métodos, que hacen posible el dominio cognitivo de la realidad, y que se utilizan en el trabajo científico orientado por la Investigación.[1]

Lo anterior, conduce a que la Metodología estudia los procedimientos que se presentan en el proceso de elaboración de conocimiento.  Así, su interés es el estudio de los métodos que permiten la explicación de la realidad tal como ella es. En su esencia y en sus conexiones internas, permiten al investigador tomar posesión de las leyes que rigen el proceso de desarrollo de los distintos fenómenos.

Ahora bien, el método es un camino, herramienta, estrategia y procedimiento adecuado y planificado, al cual se sujetan las distintas actividades para satisfacer la finalidad específica trazada por el hombre, y construir conocimiento en las distintas prácticas sociales.  Este sí, se va haciendo en el proceso de la investigación.  No obstante, es un producto de la experiencia acumulada, racionalizada y probada por la humanidad, a lo largo del desarrollo histórico.

Sin embargo, el método no debe confundirse con la técnica. Esta es un conjunto de procedimientos, provistos de una determinada eficacia, con reglas apropiadas para dirigir eficazmente una actividad.  La técnica constituye una parte integrante del método.  Así expresado, un método consta de varias técnicas como pueden ser las experimentales, las operacionales lógicas, las interpretativas, los críticos sociales, y las de imaginación racional. En su última instancia se convierten en paradigmas y enfoques de investigación. Es de aclarar, que la palabra método significa etimológicamente “camino hacia”... conjunto de procedimientos de carácter práctico y teórico para la asimilación de una realidad determinada.[2]

Lo anterior,  invita hacer que la ciencia pase, de ser una matrona inflexible y exigente, a ser una atractiva y condescendiente cortesana que intente anticiparse a cada deseo de su amante.  Desde luego, es asunto nuestro elegir un dragón o una gatita como compañía.  Hasta ahora, la humanidad parece haber preferido la segunda alternativa: “Cuanto más sólido, bien definido y espléndido es el edificio erigido por el entendimiento, más imperioso es el deseo de la vida [...] por escapar de él, hacia la libertad”.  Debemos procurar no perder nuestra capacidad de hacer tal elección.  

Material de apoyo  Material digitales, lecturas, videos y demás recursos

Guía

ü  Lea todo el texto, sin detenerse.

ü  Lea  de nuevo, cada aparte auscultando los términos clave.

ü  Relacione  los términos claves.

ü  Indique diferencias y semejanzas de aportes señalados.

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TECNOLOGÍA, DESARROLLO Y CREATIVIDAD

Gustavo Adolfo Galeano Franco

                                        Maestro

Hablar de creatividad es hablar  de una permanente construcción, donde el  hombre interrogado por sí mismo y por los fenómenos que observa, enfrenta un acto de compresión que a su vez, se haga forma y se materialicé en una nueva adquisición del mundo; por ello es  inquietud, es pregunta, y es asombro.

Así la creatividad no es un producto del azar, de algo con lo que un ser encuentra sin saberlo, un eco de ingenio, o como un hecho de origen y casualidad divina.  Tampoco es recursividad, habilidad o técnica, o que es algo implícito en todos los actos humanos. Pues si bien es una  capacidad que pertenece a la esfera de lo humano no todos los humanos se sitúan de sentidos a su capacidad creadora.

El acto creador pone en escena una actitud del ser humano en la cual participa la conjunción, puente y medición de la experiencia sensible y la cultura racional, las cuales dejan como producto final un mundo cada vez más comprendido; pero a su vez, más grande también  por descubrir.  De creatividad es posible hablar sólo en la medida en que hay un hombre mujer que comprende algo nuevo del mundo, justo porque en ese acto, también hay un encuentro consigo mismo, representado en la búsqueda incansable con entusiasmo, asombro,  libertad, y la construcción permanente,  por ello mismo, es una particular manera de intentar comprender–se un poco más-.

Gadamer [3] señala que, la comprensión comienza allí donde algo interpela vale decir, allí donde algo interroga pero a su vez habla, generando un nuevo sentido, de tal modo que sea permitida no solo la expresión del ser, sino también la posibilidad de ampliar la noción de mundo.  Pero para ampliar conocimiento del mundo es necesario ser portadores de una pregunta, máxime si se tiene en cuenta que la esencia de toda pregunta consiste en abrir y mantener abiertas una infinitud de posibilidades, una amplia gama de caminos que permitan navegar en varias direcciones tras la obtención de un nuevo conocimiento, de tal forma que sea en virtud de esas infinitas posibilidades que podamos aspirar a poseer algún nuevo saber.  Por ello aquel que “está seguro” de saberlo todo, impide constantemente el nacimiento de las preguntas y por tanto se cierra a sí mismo todos los caminos a nuevas comprensiones, lo cual es de hecho cerrarse el camino a nuevos actos de creación.

Ya desde Platón se sabe que para poder saber hay que saber primero que no se sabe, y saber que no se sabe es estar abierto a..., es renunciar a la certeza de verdades absolutas y conocimientos acabados.  Carl Sigan, afirma que si en los hombres no hay una mínima in-quietud frente a todo aquello que observa, le será imposible ampliar el conocimiento de sí y del mundo y por tanto le será casi imposible acceder a actos de creación, dado que el camino para crear, supone esta en actitud de apertura, en inquietud permanente.  Sólo cuando esto ocurre, todo nos habla.  Tal vez por ello Schiller [4] escribe, sí al cabo de veinte siglos, alguien se acerca a la naturaleza con sentidos serenos, puros y abiertos, y descubre gracias a ellos una cantidad de fenómenos,  que se habían pasado por alto a raíz de nuestras precauciones, nos asombramos mucho de que tantas miradas juntas no hayan reparado en lo que estaban tan a la vista.

Por ello, para comprender hay que estar abierto a...,  lo que significa estar en actitud de escucha para dejarnos decir lo que el mundo tiene,  para decirnos, porque el mundo no nos significa nada, o por lo menos nada nuevo, en tanto estemos por fuera de esta actitud de apertura, de esa linterna en la oscuridad que es la pregunta y que da a lugar  a la comprensión.  Y una vez que comprendemos algo nuevo:  “estamos incluidos en un acontecer de la verdad”[5], lo que significa que algo distinto ha comenzado a cobrar un nuevo valor de verdad que arriba al ser y modifica irremediable e irreversiblemente la concepción del mundo.  Pero frente al acto de comprender algo, no sólo se halla como dice Gadamer, de cara a la verdad, sino también de cara a la belleza.

Se podrá afirmar que crear, inventar o descubrir, son tres maneras de encontrarse consigo mismo y con el mundo (incluida su belleza), que se corresponde a su vez y fundamentalmente, con siete acciones humanas entrelazadas, que son: ver, escuchar, sentir, asombrar, interrogar, comprender y modificar, que están más cerca de  los sentidos  que de los conceptos, lo cual es una manera directa de participar como actores de vida, y no como espectadores de ella.

 

Einstein [6] señala que la capacidad de asombro es la que abre las puertas al proceso creador,  bien sea en el arte o en la ciencia, o bien extrapolar su planteamiento, en todas las esferas de la vida humana; incluso afirma con cierta realidad, que un ser sin capacidad para asombrarse y maravillarse es un ser muerto, porque  el asombro, cuna del arte y de la ciencia, es una realidad lo más maravilloso que puede acontecerle a un ser humano; en cierta medida, porque contribuye a hacerlo interiormente libre y ... a un hombre libre, y escrupuloso, se le puede destruir, pero no se puede hacer de él, ni un esclavo ni una herramienta ciega.

Otros pensadores expresan de manera igualmente enfática, que frente al asombro somos cada vez más seres en pérdida, dado que sólo no preguntamos nada, o casi nada, sino que tampoco nos asombramos ante este mundo, que siendo nuestro, parece cada vez más ajeno.  Sábato[7] señala al respecto en la Mayéutica que el asombro debería constituirse en la base de toda educación, abandonando la falsa creencia de que el asombro no debe ser suscitado, pues surge ante lo desconocido.

Ahora bien, dos elementos  básicos constituyen el acto de crear: La comprensión y el asombro ambas profundamente ligadas a la manera como se asume la propia existencia, modo de ser en el mundo, al maravilloso acto de pensar y al dialogo con el universo.

Como ejemplo de ello bastaría mirar las biografías de hombres que como Sócrates, Kant o Gadamer, Arquímedes, Galileo o Einstein; Piaget, Freud o Lacan; Miguel Ángel, Van Gogh o Botero; Homero, Cervantes, o García Márquez, quienes se arriesgaron a vivir y hacer de sus días algo más que una monótona existencia, cada uno buscando ver y comprender el mundo con su propia lente, pintarlo con sus propios colores, descubrirle los secretos al universo, asomarse por entre la piel del ser humano,  para jugarse allí una posibilidad de comprensión.

En este orden Shiller[8]  evoca que donde hay un sujeto capaz de hacer siempre una pregunta tras otra, sin llegar nunca a la respuesta final, abierto y receptivo frente a lo desconocido, despojado de precauciones y temores entorno al mundo que se abre ante los sentidos, allí hay un ser enfrentado al riesgo de sentir y comprender, allí hay un hombre creador.

Producto: Redacción de relatoría donde se distinga las implicaciones epistemológicas del método, para el desarrollo del conocimiento y para las prácticas investigativas. Mapa conceptual de las tipologías de ciencia en la historia.

Evaluación: cualitativa. Compromiso y cumplimiento de producto. Calidad argumental, estructura de texto coherente. Uso de normas de Icontec y apa.

Recomendación: Necesario  un alto nivel de lectura significativa: interpretación y comprensión del texto. Metodológicamente el aprendizaje es activo, con un alto nivel de participación, donde los estudiantes no solo reciben información ya elaborada por otro como una clase, sino que se busca y se coloca en el colectivo.  Todos sembramos y recogemos frutos, es decir, una  metodología de Seminario donde todos construyen conocimientos.

Referencia bibliográfica


 

Alvarado, Sara Victoria.  Enfoque de la Investigación en ciencias sociales, Módulo. Manizales: Blanecolor, 1990.

Bunge, Mario.  Epistemología, ciencia de la ciencia. Barcelona: Ariel, 1980.

Cerda Gutiérrez, Hugo. La investigación total. La unidad metodológica en la investigación científica.  Santa fe de Bogotá: magisterio, 1997.

Galeano franco, Gustavo Adolfo y otros.  Módulo: La investigación en la especialización.  Medellín. Luis Amigó, 1997.

Habermas, Jurgen.  Conocimiento e interés.  Madrid: Tans, 1994.

Kerlinger, Fred N. Enfoque conceptual de la investigación del comportamiento. México: Interamericana, 1981.

Popper Karl R. Conjeturas y refutaciones.  El desarrollo del conocimiento científico.  Barcelona: Paidos, 1994.

Tamayo, Mario. El proceso de la investigación Científica. 3 ed.  México: Noriega Editores, 1996.

 

 



[1] SUAREZ DE LA CRUZ, Alberto Camilo. Metodología y hermenéutica para el éxito.  Bogotá, jurídicas 1982. p. 39 
[2] ZABALA C., Manuel T. Método sin metodología. Buenos Aires, Ecro, 1984, pp. 113 – 114
 
 
[3] GADAMER, Hans. George. Verdad y método. Salamanca, Sígueme, 1991, p 369
[4] SCHILLER, Friedrich.  Cartas sobre la educación Estética del Hombre. Barcelona.  Anthropos.  1990. Carta XXIII p. 217
[5] GADAMER, OP. CIT, P 585
[6] EINSTEIN, Albert. Mi Visión del Mundo. Barcelona, Tusquets. 1980 p. 235
[7] SÁBATO, Ernesto. Apologías y rechazos. La Mayéutica. Barcelona. Seix Barral, 1981
[8] SHILLER, op. Cit, p.327