lunes, 11 de noviembre de 2013

Actividad 2 -Trabajo colaborativo: integración de la investigación  versus Tics
Por Gustavo Adolfo Galeano Franco

1. Actividad: formación  en  metodología de la  investigación

2. Logros a alcanzar
Comprender la  importancia de articular la investigación formativa a las bondades de producción de conocimiento del uso de las TICS, al igual de implementación como estrategia didáctica en los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

3. Organización de equipos

4. Momentos

1. Individual
Lo que sabemos: permite indagar los conocimientos que has adquirido en años anteriores y en tu vida diaria.

Orientación
En el lenguaje propio de investigación, la pregunta constituye la herramienta fundamental del investigador, a tal modo, que bien puede afirmarse que una buena investigación, es ante todo, una buena pregunta.    
    
Interrogantes guía: En orden al anterior aprendizaje es fundamental dar respuesta a los interrogantes: ¿cuál es la relación entre epistemología y ciencia?;  ¿relación entre ciencia y creatividad?; ¿Cómo podemos comprender investigación e innovación?, ¿Por qué es importante hacer investigación?, ¿Para qué y para quienes hacer investigación?; ¿Qué y cómo podemos conocer?; ¿Qué está permitido investigar?; ¿Qué son las líneas de investigación?; ¿Qué diferencia existe entre paradigma cuantitativo y cualitativo?, ¿Por qué  el eje  de la investigación es la cultura?, ¿Hablamos de método o de estrategias metodológicas?, ¿Qué es lo científico?, ¿Qué no es lo científico?

¿Del  por  qué  argumentar?: Dar argumento, significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas, en apoyo de una conclusión. No es simplemente una opinión o una disputa. En este sentido, un argumento es un medio para indagar. Es llegar a una conclusión bien sustentada en razones fuertes; la explicamos y la defendemos.

En orden a lo anterior, en procesos argumentativos, es importante tener presente: distinción entre premisas fiables y no fiables, y conclusiones pertinentes al objeto de estudio; presentación de ideas en un orden natural, con una línea clara de pensamiento; uso de lenguaje concreto, específico, evitando términos generales, vagos y abstractos; evitar en lo posible un lenguaje emotivo, es decir, aquel cuya función sea  la de influir en las emociones de su lector u oyente, ya sea en favor o en contra de las opiniones de los otros; uso de términos consistentes y con significado contextual para ellos; por lo cual debe apoyarse en ejemplos y analogías.

Por tanto, se recomienda: citación de fuentes; alejamiento de ataques personales; explicación del cómo la causa conduce al efecto; causa probable en la conclusión; hechos no  relacionados; hechos con causa común, y cualquiera de los hechos que causan el efecto del otro; y exploración de todos los argumentos sobre todos los aspectos de la cuestión en estudio.

2. Socialización y profundización

Aprendamos algo nuevo: en este momento se encuentra información y actividades con las cuales se construyen nuevos y retadores aprendizajes. Además permite mejorar competencias.

Guía
ü  Lea todo el texto, sin detenerse.
ü  Lea  de nuevo, cada aparte auscultando los términos clave.
ü  Relacione  los términos claves.
ü  Indique diferencias y semejanzas de aportes señalados.
ü  Resuma lo comprendido.
ü  Saque aparte las inquietudes intelectuales que le ha suscitado el texto.
ü  Prepare su participación en la sesión conjunta

Innovación, investigación y desarrollo

Resumen

El protagonista de los procesos innovativos es la empresa (incluyendo a empresarios, ejecutivos y trabajadores), que es la que hace la innovación, la adaptación o la adopción de tecnología. Mientras la empresa privada, grande, mediana o más pequeña emergente, no se constituya en el motor potente de los procesos innovativos, éstos seguirán siendo parciales e insuficientes. Ahora bien, la empresa/organización/institución no puede innovar por sí sola, pues necesita de: capital humano de excelencia, investigación científica pura y aplicada, de iniciativa de los investigadores o generada desde la demanda empresarial, el apoyo constante y eficaz del Estado, una institucionalidad conductora y orientadora y, la construcción de redes que faciliten e induzcan la vinculación de todos estos actores entre sí, tanto nacional como internacionalmente.

¿Qué es innovación y cuál es su ámbito?

Si bien existen diferentes definiciones conceptuales, en el marco del ahora, se entiende que la innovación se refiere a procesos y productos tecnológicamente nuevos -ya sea a nivel de la firma, a nivel local, del país o del mundo- que han sido validados por el mercado. El énfasis en lo novedoso significa que no se trata de hacer más de lo mismo, pero esto, si bien incluye, en proporción importante, expandir la frontera del conocimiento humano, no se refiere exclusivamente a ello, puesto que lo novedoso puede serlo también a nivel de una empresa en particular o del país. Por su parte, la validación por el mercado implica que la innovación deriva, en mayor o menor plazo, en productos o servicios comercializables que tienen un precio visible.

En definitiva, la innovación es un fenómeno que con las precisiones antes enunciadas modifica procesos y transforma insumos en productos, destacándose entre los primeros los gastos en investigación y desarrollo (I+D), los insumos humanos -medidos principalmente por los científicos e ingenieros que trabajen en I+D- y las ideas, las que se traducen en productos nuevos, equipos nuevos (cambio tecnológico incorporado), y el pago de licencias y royalties (cambio tecnológico no incorporado).

En cuanto a los productos, es importante tener presente que los procesos innovativos son de alto riesgo por la inevitable incertidumbre en los resultados. De hecho, la tasa de iniciativas fracasadas es sensiblemente superior a la de aquellos que culminan exitosamente en productos y procesos que, aprobados por el mercado, adquieren valor económico. Así, debe considerar que los procesos innovativos no sólo aportan productos finales, existiendo medidas intermedias de los mismos, entre las que destacan las patentes y licencias generadas a partir de nuevos procesos tecnológicos. Es importante destacar que dado dicho alto nivel de riesgo e incertidumbre, quienes sufren un fracaso no deben ser descalificados sino entenderse el fracaso como costo de aprendizaje y que puede conducir a nuevas iniciativas y oportunidades.

Por último, es necesario enfatizar en estas líneas preliminares de aclaración conceptual, que Colombia es aún un país en desarrollo emergente, limitado en dimensión y recursos, por lo cual resulta inevitable que la mayor parte del nuevo conocimiento científico y tecnológico se seguirá produciendo más allá de nuestras fronteras, por lo que es presumible que, por un lapso prolongado, la transferencia tecnológica, asociada a inversión extranjera directa, al pago de royalties y licencias y los procesos de adopción y adaptación de tecnología disponible en el mundo, tendrán mayor peso en nuestro país que la innovación autóctona. Resaltándose así la necesidad de conectividad y asociación internacional. Los procesos de adaptación y adopción tecnológica tendrán un significativo componente de transferencia tecnológica local, de una empresa innovadora a otras, y entre regiones del país, todo lo cual liga la transferencia tecnológica a los procesos de información y difusión tecnológica.

¿Por qué innovar es importante?

La innovación puede ser definida como aquel proceso mediante el cual ciertos productos o procesos productivos, desarrollados en base a nuevos conocimientos o a la combinación novedosa de conocimiento preexistente, son introducidos eficazmente en los mercados, y por lo tanto en la vida social.

Para los consumidores la innovación significa mejores productos en términos de calidad y precio, servicios más eficientes, y como resultado, una mejor calidad de vida.

Para las empresas, la innovación trae como resultado mejores retornos derivados de la posibilidad de producir bienes y servicios diferenciados, preferidos para sus clientes o de utilizar técnicas productivas más eficientes que sus competidores. Asimismo, aquellas empresas que generan capacidades permanentes en el campo de la innovación contarán con el conocimiento necesario para dar respuesta rápida y eficaz a las amenazas competitivas de sus rivales. Todo ello, se traduce en la posibilidad de crecer sostenidamente, generar más y mejores empleos, incrementar las remuneraciones y mejorar las condiciones laborales.

Para la economía, la innovación es un factor esencial para sostener un permanente incremento de la productividad, impulsando un mayor crecimiento. Asimismo, al contar con una especialización internacional en rubros más intensivos en innovación, este crecimiento es más estable. La innovación es importante, pues tiene como resultado no sólo nuevos productos y servicios, sino que genera, como externalidad fundamental, nuevo conocimiento y capacidades, los que quedan disponibles para enfrentar nuevos desafíos en el futuro. Un país con mayores fortalezas en el ámbito de la innovación -con consumidores más exigentes, empresas más dinámicas, trabajadores más preparados y un gobierno promotor- está en definitiva, mejor preparado para enfrentar las incertidumbres generadas por el actual entorno de hipercompetencia global.

Por último, es necesario tener presente que un país en desarrollo emergente, limitado en dimensión y recursos, le resulta inevitable que la mayor parte del nuevo conocimiento científico y tecnológico se seguirá produciendo más allá de sus fronteras, por lo que es presumible que, por un lapso prolongado, la transferencia tecnológica, asociada a inversión extranjera directa, a la obtención de licencias y a los procesos de adopción y adaptación de tecnología disponible en el mundo, tendrán mayor peso, que la innovación autóctona, resaltándose así la necesidad de conectividad y asociación internacional. Los procesos de adaptación y adopción tecnológica tendrán un significativo componente de transferencia tecnológica local, de una empresa innovadora a otras, y entre regiones del país, todo lo cual liga la transferencia tecnológica a los procesos de información y difusión tecnológica.

¿Cuál es la realidad actual en innovación?

Se podrá afirmar que se inhibe un mayor esfuerzo innovativo por la presencia de variables, como sigue: La ausencia de una cultura de la innovación, la insuficiente disponibilidad de recursos humanos con capacidades para gestionar procesos de innovación tecnológica; la escasa oferta de recursos financieros, especialmente en el ámbito del capital semilla y de riesgo; la insuficiente información respecto de la oferta existente de apoyos públicos a la innovación y la dificultad en el uso de mecanismos de reconocimiento del gasto en I+D para fines tributarios; y la débil articulación entre empresas de un mismo clúster o entre empresas y entidades tecnológicas (universidades entre otros), para ejecutar iniciativas de innovación que trascienden las capacidades individuales.

En el ámbito de la formación de recursos humanos para la innovación se observan también importantes falencias. A las reconocidas debilidades en el ámbito de las competencias básicas (lenguaje, matemáticas, ciencias e inglés), se deben agregar aquellas propias del personal especializado en el campo de la innovación. La formación de investigadores de excelencia, a nivel de doctorados y maestrías se encuentra limitada por la insuficiencia en el número de becas disponibles para programas ligados a las ciencias e ingenierías. La formación de ingenieros-profesionales clave para ampliar el esfuerzo de innovación a nivel país- toma la forma de programas largos y rígidos, y con una notoria ausencia de contenidos relativos a la gestión de la innovación. La formación técnica, por su parte, adolece de una seria desvinculación de los requerimientos específicos del mundo de la producción, lo que se agudiza con la ausencia de un sistema nacional de certificación de competencias, y de oportunidades de educación a lo largo de toda la vida. Si bien es posible constatar el desarrollo de actividad científica de excelencia en diversas disciplinas, su impacto sobre el sistema productivo nacional no resulta satisfactorio.

¿Por qué un Sistema Nacional de Innovación?

Se ha definido la innovación tecnológica, incluidas la transferencia, adopción y adaptación de tecnologías y la difusión y el extensionismo tecnológico, como procesos en que insumos humanos y materiales interactúan para dar como resultado productos (bienes y servicios) nuevos, productos diferenciados surgidos de productos existentes o productos existentes modificados, mediante la utilización o incorporación de tecnologías. Entre tales factores se destaca principalmente los siguientes: ideas, investigación científica en universidades y centros de investigación autónomos, actividades de investigación y desarrollo realizadas preferentemente en las empresas, la labor de ingenieros científicos y expertos en gestión tecnológica y de innovación en las empresas y en entidades articuladoras o de intermediación como consorcios tecnológicos, incubadoras, y otros que vinculan a todos estos actores y actividades. Son asimismo parte de estos procesos las maquinarias y equipos, los mecanismos e instrumentos de su financiamiento y por fin, constituye un insumo esencial de la innovación la participación del Estado a través de políticas públicas, programas e instrumentos de apoyo destinados a orientar, promover, coordinar y apoyar las diversas actividades que se desarrollan en conformidad al enunciado precedente, además, ciertamente, del régimen institucional y de incentivos económicos que sea capaz de construir y sustentar.

En este contexto, surge de manera natural e inevitable el concepto de Sistema Nacional de Innovación definido como la red de agentes y sus interacciones que están directa o indirectamente relacionados con la introducción y/o difusión de nuevos productos y nuevos procesos tecnológicos en una economía. Esta red está constituida no sólo por los agentes públicos, los que pueden desarrollar o financiar la innovación tecnológica, sino que también por todos aquellos que participan en las diferentes etapas de dicho proceso innovativo en el ámbito privado. Por una parte está el sistema universitario y el educativo en general, que es la principal fuente de capital humano calificado que participa en los procesos innovativos que se llevan a cabo tanto en las universidades -en sus trabajos científicos- como en las empresas privadas. Por otra parte están las instituciones de carácter científico propiamente, algunas de las cuales pertenecen al ámbito universitario mientras que otras están desligadas de éste. Estas instituciones utilizando capital humano calificado, recursos financieros y otros insumos producen generalmente ideas, conceptos, conocimientos en general el cual no necesariamente tiene un directo uso comercial pero que puede servir de insumo para que surjan las innovaciones tecnológicas, proceso generalmente realizado por las empresas.

Como ya se ha señalado, la empresa productiva es el eje y núcleo central del sistema, puesto que es en ella donde se produce y radica la innovación para lo cual se nutre del aporte de intervenciones y actividades que se desarrollan en el curso del proceso innovativo, incluidas las que se realizan en el seno de la propia empresa y de los mecanismos de orientación y apoyo que proporciona el Estado.
La participación y apoyo del Estado a través de un conjunto de políticas públicas que permitan superar las fallas sistémicas y de mercado descritas, que vinculen y articulen de modo coherente, coordinado y estructurado a los actores del proceso es un elemento clave de un Sistema Nacional de Innovación, al contribuir al desarrollo de redes y disponer el apoyo de financiamiento y otros incentivos necesarios para lograr estos fines. En definitiva se afirma que es necesario contar con un Sistema Nacional de Innovación, cuyo enfoque genere círculos virtuosos que sincronicen, articulen y retroalimenten la interacción entre los factores, superando de ese modo las carencias y limitaciones del que hoy existe de hecho.
¿Para qué el fomento de una cultura de la innovación y emprendimiento en la sociedad?

La difusión de una cultura que estimule, valore y aliente en todos los miembros de la sociedad, desde la infancia, el interés y disposiciones favorables hacia la innovación, y las habilidades y comportamientos que la hacen posible, forman un sustrato esencial para aumentar la productividad y competitividad de la economía en un País. Tres son las estrategias esenciales que permiten desarrollar y difundir una cultura de la innovación:

1. La diseminación, mediante el uso de lenguajes y actividades no especializadas, de los descubrimientos de las ciencias y los avances tecnológicos a través de los medios de comunicación, en particular la televisión; de museos y centros de exhibición; de bibliotecas y en lugares de amplio uso público. Iniciativas dirigidas a estudiantes y públicos interesados en general, como el Programa Explora y del Museo Interactivo, constituyen ejemplos exitosos de este tipo de estrategias.

2. La generación de concursos y competencias de amplia participación que promuevan desde temprano los talentos innovativos, otorgándoles reconocimiento público y sostén para desarrollarse.

3. El reconocimiento a emprendedores innovativos, en cualquier tipo de empresa u organización, debe formar parte asimismo del desarrollo de una cultura que aprecia la creatividad, la premia y difunde.

¿Cuáles son los desafíos del entorno internacional?

El escenario competitivo internacional en el que se desenvuelve la economía de un País está marcado por el desarrollo a nivel global de múltiples tendencias de índole económica, comercial, tecnológica y político-social. Estas tendencias marcan tanto amenazas como oportunidades para los países y sus empresas, y deberán ser abordadas tanto por las estrategias empresariales como por las políticas públicas.

El proceso de globalización sigue avanzando, lo que redunda, por una parte, en la apertura de nuevos mercados para los productos y servicios pero también, por otra, en la emergencia de nuevos competidores en mercados que se consideran consolidados. Muchos países con buena base de recursos naturales y menores costos han adoptado en años recientes, agresivas estrategias exportadoras y han ido aprendiendo en el camino, lo cual constituye ciertamente una amenaza creciente de erosión -por abajo de las ventajas competitivas estáticas-. Ello plantea el desafío de acelerar la construcción de nuevas ventajas mediante la innovación y mejorar el posicionamiento competitivo, por la vía de diferenciar productos, acceder a segmentos de mercados menos vulnerables y avanzar en los canales de comercialización para aproximar a los clientes finales, así como dar un fuerte impulso a la internacionalización de las empresas.

En los próximos años el elemento más saliente del proceso de globalización será la relocalización de unidades de producción a nivel mundial, liderado por empresas multinacionales en busca de ganancias de eficiencia o acceso a recursos escasos (ya no sólo recursos naturales sino también recursos humanos o ambientes de negocios propicios). Este proceso afectará preferentemente al sector de los servicios, y a aquellos eslabones de la cadena del valor de las empresas que pueden caracterizarse como servicios, entre los cuales destaca la actividad de Investigación y Desarrollo.

Por tanto, el mundo está sujeto en la actualidad al impacto de revoluciones tecnológicas de amplio impacto: la de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC), las de las biotecnologías, y más recientemente la de las nanotecnologías, cada cual en una fase distinta de desarrollo. En el caso de las TIC, existe evidencia de que el sistema productivo de las Naciones aún no hace aprovechamiento pleno de las ganancias de productividad que permite el uso de estas tecnologías. Por otra parte, está emergiendo una nueva constelación de innovaciones ligadas a las tecnologías inalámbricas o el software embebido, que pueden multiplicar varias veces esas ganancias de productividad. De allí la necesidad de continuar promoviendo una adopción extendida de estas tecnologías en distintos ámbitos de la sociedad y especialmente a nivel de los principales clusters de exportación.

Las biotecnologías por su parte, si bien se encuentran en una fase muy temprana de despliegue, están llamadas a tener un alto impacto, por cuanto prácticamente todos aquellos sectores que lideran una actividad exportadora pueden ser afectados por su desarrollo. Es por lo tanto, un desafío ganar un conocimiento temprano de estas tecnologías. A tener en cuenta en este campo, es la agresiva tendencia de empresas del primer mundo, a proteger derechos de propiedad intelectual sobre variedades, procesos biológicos, genes y otros, lo que les otorga poder de mercado difícilmente contrarrestable y limita el acceso al conocimiento para la producción y la investigación. Es innatamente curioso, productivo y bueno el trabajar con otros. Sobre todo, una habilidad estupenda para escuchar es esencial.

 ¿Qué criterios estratégicos se proponen para la innovación?

1. Hacia una economía del conocimiento. De la experiencia de los países, se infiere que la economía del conocimiento en torno a los recursos naturales puede ser un camino de desarrollo principal -no excluyente de otros desarrollos-.

2. Necesidad de un enfoque sistémico. La economía del conocimiento debe sustentarse en cuatro pilares: 1. un régimen institucional y de incentivos económicos claro, coherente y estable; 2. un capital humano de calidad; 3. la contribución de la ciencia y de la investigación científica y tecnológica; y 4. una fuerte capacidad de innovación, orientada a desarrollar encadenamientos productivos en torno a ventajas comparativas.

3. Esfuerzo colaborativo público-privado. La cooperación público-privada es indispensable para desarrollar la capacidad de innovación pro competitividad, existiendo roles insustituibles para cada sector. Por una parte, el sector público debe orientarse a corregir las fallas de mercado y sistémicas que inhiben la innovación y/o su financiamiento. Y por otra, el sector privado, incluyendo a empresas grandes y pequeñas, debe centrarse en revelar las ventajas comparativas en torno a las cuales innovar. Además deben exigir transparencia y rendición de cuentas para minimizar las fallas de Estado.

4. Promoción intensiva de la asociatividad. Las políticas de apoyo a la innovación deben poner especial énfasis en reducir costos de transacción y promover activamente la asociatividad entre empresas y entre estas, universidades y entidades tecnológicas y de investigación.

5. Una institucionalidad eficiente como requisito de conducción y coherencia. La institucionalidad es relevante para abordar en forma eficiente tanto el enfoque sistémico de la economía del conocimiento como la complementación de los esfuerzos públicos y privados en innovación. En particular, se necesita una institucionalidad flexible que dé directrices consistentes y coordine las políticas públicas pro innovación y aquellas que se destinan al desarrollo de capital humano y de las ciencias, orientando los esfuerzos hacia objetivos estratégicos.

6. Las políticas e iniciativas que se realicen deben tener justificación económica y orientarse a aumentar la productividad. Las políticas pro innovación deben vincularse con ventajas comparativas reales, reveladas por el propio mercado, y no pretender obligar al país a competir en sectores con improbables alternativas de éxito. En este sentido, trabajar en torno a clusters dinámicos e innovadores.

7. Se debe propender a la generación de ventajas competitivas dinámicas. Para efectos de generar un crecimiento estable el país debe avanzar desde un patrón de especialización basado en ventajas competitivas estáticas, en general derivadas del acceso privilegiado a recursos naturales, hacia uno basado en ventajas competitivas dinámicas, es decir aquellas construidas y derivadas del dominio privilegiado de conocimientos y técnicas que van profundizándose en el tiempo.

8. Se debe promover no sólo la generación o creación de nuevas tecnologías, sino también la difusión y transferencia de las existentes. Si bien en los sectores en los que Chile es líder puede ser necesario estar en la frontera del conocimiento, debe tenerse presente que la innovación implica principalmente adoptar y adaptar tecnologías externas. Esta consideración implica que el esfuerzo innovador del país debe estar en sintonía con las necesidades empresariales, muchas veces referidas a difusión y transferencia tecnológica que permitan cerrar brechas de productividad. Un primer paso de enorme impacto consiste en difundir las mejores prácticas y tecnologías ya en uso en una o más de empresas líderes al resto de las empresas, en particular a la pequeña empresa emergente.

9. Sincronización y articulación de las reformas al Sistema Nacional de Innovación. Para que se produzca efectivamente el círculo virtuoso entre todas las políticas que se implementen, resulta esencial sincronizar las reformas que permitan transformar el estímulo a la inversión en I+D y la inversión en capital humano en mayor crecimiento económico con generación de empleo de calidad.

10. Colaboración internacional e inversión extranjera. Es preciso extender la colaboración al contexto internacional, construyendo redes que vinculen a los actores nacionales, ya sean unidades de I+D en empresas, centros de investigación o entidades de gestión tecnológica a contrapartes en el extranjero, generando un tráfico bidireccional de ideas, personas e iniciativas de innovación, aprovechar la inversión extranjera.

11. Se requiere un enfoque flexible en las acciones de apoyo estatal.  El Estado debe ser capaz de aprender de sus errores y evitar las fallas de Estado, tales como su captura por parte de grupos de interés, o el intervencionismo inconsistente con el mercado. La flexibilidad se puede requerir, por ejemplo, para solucionar las fallas que limitan el financiamiento del emprendimiento innovador. En este mercado persiste un rezago en el desarrollo del capital semilla para el financiamiento de los primeros escalamientos de los proyectos innovadores. En países como Suecia e Israel esta problemática se enfrenta a través de la adquisición de una participación en la propiedad de los proyectos por parte del Estado, pero con un rol debidamente acotado por evaluaciones sistemáticas y condiciones definidas con anterioridad. Igualmente, evitar la proliferación y simple adición de instrumentos públicos establecidos para promover la Innovación.

13. Selectividad y neutralidad. Se debe priorizar el uso de los recursos para tener impactos significativos. La actividad de investigación y desarrollo, para que tenga un impacto competitivo real, requiere la existencia de masas críticas de recursos humanos y materiales. La formación de capital humano especializado también requiere de escalas o masas críticas, así como del establecimiento de redes nacionales e internacionales. Por otra parte, la insuficiente innovación en el ámbito de los negocios se explica en parte por fallas de coordinación. La inversión en una nueva área de negocios, requiere disponer de infraestructura básica, infraestructura tecnológica y capital humano especializado, cuya provisión no es siempre factible de coordinar. Esta falla de coordinación es la que justifica priorizar el esfuerzo de innovación en torno a clusters existentes en que ya se han creado las masas críticas de los factores necesarios para el éxito de la innovación empresarial.

Por todo lo anterior, resulta necesario desarrollar, en cierto grado, políticas selectivas que concentren consistentemente una porción de los recursos en esfuerzos específicos, incluidos los que se hagan en el campo de la investigación y la formación de recursos humanos. Al respecto cobra vital importancia el método mediante el cual se realice la mencionada selectividad, pues debe evitarse caer tanto en acciones voluntaristas como de captura por intereses específicos, que han demostrado largamente su ineficiencia en el pasado.

14. Se requieren mayores recursos, públicos y privados, para fomentar la innovación. En el ámbito de la Investigación y Desarrollo -más allá de las ganancias de eficiencia que puedan lograrse-  un país debe cerrar la brecha respecto del esfuerzo esperado para su nivel de ingreso. En este sentido, se estima que un país debe aumentar sustancialmente los recursos nacionales destinados a este propósito si quiere alinearse con los países líderes en innovación. Para ello no solo deben aumentarse los recursos públicos destinados a la innovación, sino que además éstos deben ser capaces de apalancar esfuerzos equivalentes o mayores del sector privado. Lo anterior requiere tanto de un diseño de instrumentos adecuados como del desarrollo de una cultura innovadora en los empresarios

15. Creación de capacidades regionales. Debe priorizarse la creación de capacidades para la innovación en las regiones de los países, para acrecentar su participación en los procesos innovativos, estimulando el desarrollo de proyectos colaborativos que los involucren, los que a su vez, contribuirán a la propia creación de capacidades. Esta prioridad alcanza por igual a la formación de capital humano (en especial doctorados y maestrías profesionales en Ingeniería), investigación científica y tecnológica, participación de empresas privadas y de construcción de redes. Especial incentivo debiera otorgarse a proyectos innovativos que tengan relación con los clusters basados en recursos naturales propios de las regiones pertinentes.

3. Momento: construcción colectiva

Ejercitemos lo aprendido: en este momento  se realizan ejercicios prácticos para verificar los aprendizajes y ganar confianza en el uso de los  procedimientos de los propios de de cada área.
Apliquemos lo aprendido: en este momento se encuentran las actividades de aplicación a través de las cuales se ve el nivel  de apropiación de aprendizajes y su apropiación de aprendizajes y su aplicación para solucionar situaciones reales y relacionarlos con otros campos del saber.
 Guía
ü  Lea todo el texto, sin detenerse.
ü  Lea  de nuevo, cada aparte auscultando los términos clave.
ü  Relacione  los términos claves.
ü  Indique diferencias y semejanzas de aportes señalados.
ü  Resuma lo comprendido.
ü  Saque aparte las inquietudes intelectuales que le ha suscitado el texto.
ü  Prepare su participación en la sesión conjunta

Asunto: Realización de un ensayo

¿Cómo elaborar un ensayo?

Considerando
La actividad académica compromete la realización de un conjunto de operaciones mentales, conducentes a obtener una formación intelectual fundada en habilidades y destrezas para el manejo del conocimiento científico, prácticas que comprenden la lectura sistemática, la realización de exposiciones orales y las consultas bibliográficas para preparar textos literarios con su correspondiente argumentación, constatando la reflexión y la capacidad de producción mental, en lo teórico, conceptual y contextual.
1. un acercamiento al ensayo cómo género literario
El ensayo es una respuesta personal a un hecho o suceso, objeto de análisis en una determinada esfera cognoscitiva.  Es una reflexión libre, distante del dogmatismo.  Es una prueba del entendimiento humano, para constatar la conciencia alcanzada sobre la complejidad de los problemas.
Además, es un intento de responder desde un punto de vista original y personal, a un problema, un interrogante, un interés, una necesidad, sea éste resultado de un proceso de investigación científica.  Por ello en su brevedad y síntesis, pretende una aproximación al asunto, a manera de enunciados hipotéticos para su desarrollo posterior más profundo.
Más aún, el ensayo es una práctica escritural consciente y responsable, realizada por personas que se atreven a exponer sus ideas, argumentando sobre un tema no aclarado suficientemente y sobre el cual se tiene alguna sospecha.  Por lo tanto, es un acto de desprendimiento y de compromiso intelectual, que exige originalidad.  El destinatario sabrá sopesar, como si fuera juez, los hechos sustentadores con los cuales el autor pretende desarrollar una hipótesis.  El ensayo es el documento de un ser, un cadáver para que todo el mundo explore.  (Suarez de la Cruz, 1995).
2. Aspectos a tener presente en la construcción del ensayo
Un ensayo es una mezcla entre el arte y la ciencia, es decir, tiene un elemento
creativo – literario – y otro lógico – de manejo de ideas, por lo cual en su fineza de escritura no es propio del comentario o la opinión, sino de la reflexión:  A partir de la reflexión de otros (pie de página o citas), la reflexión personal y la reflexión de una realidad, por ello se mueve más en lo argumentativo, en un tejido de ideas organizadas, con una lógica en su composición, el buen uso de conectores y un excelente manejo de los signos de puntuación.
En este orden de ideas, el ensayo debe tener en cuenta: cuál es la idea o ideas base que articulan el texto.  En otros términos, cuáles son los argumentos fuertes que se desean exponer, debatirse y cuestionarse; con qué referentes teóricos y sus autores se sustenta el argumento, con qué elementos conceptuales y con qué material de contexto se cuenta; en síntesis, cuáles son los puntos de referencia; qué se va a decir en el primer párrafo, qué en el segundo, qué en el último; qué tipo de ilación se propone; de consecuencia, de contraste, de relación múltiple; cómo vamos a seducir al lector; cómo queremos cerrar; cuál es la última idea o ideas que importa dejar en la memoria del receptor, de tal forma que puedan abrirse nuevas ventanas, otras escrituras, es alimentar y provocar otros ensayos; no debe ser tan corto que parezca una meditación, ni tan largo que se asemeje a un tratado, pero no olvidar que en su extensión debe haber una tesis con sus pros y sus contras, y la síntesis necesaria, el ensayo es una pieza de escritura completa.  (Rojas Ortiz, 1997).
Conviene enfatizar que la escritura de un ensayo no es ajena a ninguna disciplina o, expresado de otro modo, que ningún saber posee exclusividad sobre esta forma de expresión.  Quienes consideran, por ejemplo, que el cuidado del lenguaje constituye un asunto exclusivo de lingüistas y de literatos, olvidan que las ideas y los conceptos se expresan por medio de palabras, y que no pueden existir vigor y profundidad independientemente del lenguaje. Cualquier saber implica, fundamentalmente, conocer el modo de expresarlo.  (Vélez, 1999).
Así mismo, Vélez, afirma que cualquier concepto se expresa como lenguaje, y no sólo por medio del lenguaje.  El descuido en el manejo del medio expresivo representa, en último término, una deficiencia en el modo de razonar.  Sólo lo que se piensa bien, en consecuencia, se puede decir bien.  El manejo de las palabras corre simultáneo con la forma de razonar.
Agregando a lo anterior, el ensayo debe escribirse en un lenguaje claro, preciso y conciso, si es posible elegante pero sin afectaciones.  Antes de la redacción definitiva, es necesario jerarquizar las ideas en un esquema que tenga en cuenta: título tentativo, introducción al tema (hipótesis y propósito), disertación (juego de argumentos) y conclusión (logros y expectativas).
No obstante, el tono del escrito está directamente relacionado con lo que se expresa y con la construcción de un destinatario ideal.  La sintaxis y la semántica del texto son la realización de la lógica del pensamiento.
Con referencia a lo anterior, el ensayo, corresponde al momento propio de “escritura” resultante de la “lectura” que cada quien ha realizado.  En ningún momento ha de ser un resumen, debe ser, una “construcción” del sujeto donde toma presencia los textos leídos, y un proceso de relación de la creatividad, la investigación, y la innovación, sobre una realidad.
Por ello, el medio académico tiende a privilegiar, por encima del aporte del individuo, el pensamiento oficial, es decir, aquello que posee un carácter indiscutible y un respaldo bibliográfico respetable.
En otras palabras, para escribir un ensayo se requiere un ser humano informado, con sensibilidad y con criterio propio.  Un ser competente en lo académico – cognitivo, lo profesional, lo humanístico y lo laboral.
Ahora bien, en materia de tecnicismos no rígidos, cuando el ensayo oscila entre las dos y las tres páginas, sobran los subtítulos.  Cuando tiene un número mayor de páginas, puede recurrirse a: Uno, subtitulando; otro, separando las partes significativas con numerales.  No debe olvidarse que cada una de las partes del ensayo precisa estar interrelacionada.  La totalidad del mismo debe permanecer compacto.
De ahí que, el ensayo siempre pone en cuestión, genera duda y sospecha, diluye las verdades dadas, se esfuerza por mirar los grises de la vida y de la acción humana.  El ensayo saca a la ciencia de su excesivo formalismo y pone la lógica al alcance del arte.  Los ensayistas de oficio saben que las verdades son provisionales, que toda doctrina contiene también su contrario, que todo sistema alberga una fisura.  Y el ensayo, que es siempre una búsqueda, no hace otra cosa que hurgar o remover en esas grietas de las estructuras.  Digamos que el ensayo – puro ejercicio del pensar – es el espejo del propio pensamiento (Rojas Ortiz, 1997).
Por tanto, en su realización exige en rigor: Enfoque (disciplina del conocimiento), Referente (tema relacionado con la disciplina o línea investigativa), Problematización (nuestra búsqueda), Hipótesis (postulado a demostrar o contrastar), Destinatario (usuario lector), Objetivo (en términos de persuadir, demostrar e ilustrar), todo como proceso y razón de ser de la “Disertación”, coloquio y conversatorio, con base a la “percepción” de una realidad íntimamente contextualizada.
Sin embargo, deberá contemplar aspectos de orden:  teórico, conceptual, y contextual.  Temática clara, estructura conceptual y proyección en términos de intervención y articulación social y comunitaria.
En la construcción del ensayo
Así se podrá interrogar en la construcción de un Ensayo: ¿Cuál es la tesis del autor?; ¿Cuáles son las nociones y conjeturas centrales del texto?; ¿Cuales son las conclusiones que propone el texto?; ¿Cuales son las implicaciones y el sentido del título?; ¿Qué citaría del texto?; ¿Qué nuevas ideas descubrió?; ¿Qué no entendió?; ¿Cuál es la relación de la idea (s), lectura (s), con su práctica laboral y profesional? y ¿Cómo contribuyen estas prácticas, temáticas y demás a su perfeccionamiento?; ¿Cuál es el problema y sus antecedentes?; ¿En qué afecta su práctica profesional, laboral, académica, científica y social?
Ahora bien, penetrar en los caminos insospechados del propio interior y del interior del otro es tarea difícil.  No obstante, conocerte y descubrir tus debilidades y fortalezas desde lo que “eres” un “ser humano” te posibilita potenciar algunas actitudes y aceptar y convivir con otras.  Es una razón responsable de hacer construcción teórica, conceptual y contextual de mi realidad y de la realidad de otros “... El ensayo sobre el objeto de estudio y en lo Público y su práctica cotidiana”.
Acerca de la escritura
“De los diversos instrumentos de hombre, el más asombroso es sin duda el libro.  El libro es una extensión de la memoria y de la imaginación” (Jorge Luis Borges).
La reflexión sobre la lectura y la escritura tiene varios propósitos.  En primer lugar, porque como bien lo expresa Barthes Roland, en “Retórica antigua” (1990), “toda escritura es conductora de deseo, el cual descansa en la escritura”.  En segundo lugar, porque ambos conforman un solo proceso, que sólo para efectos de su tratamiento y cabal comprensión se habla de ellos por separado.  Además, permiten reconocer la importancia que tienen en la construcción del conocimiento, el acceso al saber y la vida misma.  A través de la lectura y la escritura se establecen relaciones con el mundo, es así como la interpretación y comprensión permanente que hacemos sobre los diversos textos y signos facilitan penetrar, entender y recrear la experiencia personal, con el otro, con el mundo y con el conocimiento.
Por consiguiente, la escritura al igual que la lectura, exige un proceso semiótico que busca construir significado.  No obstante, la “escritura exige de un trabajo cuidadoso con las palabras y con las ideas para lograr discursos cohesionados, coherentes y pertinentes”.  Así esta exigencia que comporta la escritura, amerita todo un proceso de producción de un buen escrito, una planificación, creación, revisión y transcripción.  El trabajo con la sintaxis, con la ortografía, con la puntuación es artesanal y lento.  De no asumirse así, genera desespero, angustia e impotencia para organizar el pensamiento, plasmar las ideas y crear textos debidamente estructurados.
En este orden de ideas, escribir es un acto complejo porque impone demandas simultáneas sobre el escritor.  Cuando una persona escribe tiene que ocuparse de buscar contenidos y generar ideas nuevas, decidir cómo organizar el texto, pensar a qué audiencia va dirigido, tener muy claro qué efecto quiere lograr, manejar el lenguaje para conseguir ese efecto, utilizar la sintaxis correctamente, seleccionar vocabulario, tomar decisiones sobre mecanismos de estilo, asegurar la coherencia y la lógica de texto, no cometer errores de ortografía, producir un texto claro y transparente, lograr un texto que tenga “energía”, utilizar adecuadamente la puntuación para comunicar –los significados deseados-, y controlar la longitud del texto (Cuervo Etcheverry y Florez Romero, en la escritura como proceso, 1992:2).
Cabe señalar, que en el ejercicio escritural contemporáneo ha ganado espacio la psicolingüística, ya que abarca terrenos de la lingüística aplicada y de la psicología. Cassany, Daniel (1989), le da importancia de primera clase en el ejercicio estructural a los códigos, como una competencia que se relaciona con el saber e implica qué escribir y cómo escribir.  Quien aspire ser un buen escritor debe conocer y saber utilizar las reglas lingüísticas de la lengua en la cual se escribe:  la gramática, los mecanismos de cohesión del texto, las diversas formas de coherencia según el tipo de texto y la diversidad sociolingüística de la lengua.
No obstante, si consultamos las gramáticas más usuales (Bello, 1947; Real Academia, 1973; Seco, 1940; o cualquier libro o manual de redacción), veremos que el análisis de una lengua consta básicamente de tres partes:  fonética y ortografía, morfología y sintaxis, y léxico.  En esta dirección, los conocimientos del código escrito que posee un escritor se puede clasificar en los siguientes grupos:
·         Adecuación: Saber escoger la variedad (dialectal/estándar) y el registro
(general – especifico, formal – familiar, objetivo – subjetivo) apropiados para cada situación.
·         Coherencia: Saber escoger la información relevante y saber estructurarla.
·         Cohesión: Saber detectar las distintas frases que forman un texto (pronominalizaciones, puntuación, conjunciones...).
·         Corrección gramatical: Conocer las reglas fonéticas y ortográficas, morfosintácticas y léxicas de la lengua que permiten construir oraciones aceptables.  Este grupo incluye el conocimiento de la correspondencia sonido/grafía.
·         Disposición en el espacio: Saber cómo debe presentarse un escrito.  Técnicas ICONTEC y APA.
Por consiguiente, para un análisis sistémico de un escrito, de una redacción “ENSAYO”, se deberá tener presente:
1.     En su organización y contenido:  Tesis, correspondencia entre ideas y párrafos, corrección de la argumentación, presencia de ejemplos, nexos lógicos, introducción y conclusión, documentación y riqueza de ideas; y
2.     En su lenguaje y forma: Extensión de los párrafos y de las frases, originalidad, claridad y legibilidad, propiedad del lenguaje, sintaxis, puntuación, ortografía y caligrafía.
De ahí que la escritura de un ensayo se sitúe en la fase más elevada del conocimiento.  Se trata de un género de madurez (Vélez, 1999 y Cassany, 1990).
“La comprensión lectora, la lectura por placer, es con creces la actividad más eficiente para adquirir el código.  Todos los buenos escritores son o han sido buenos lectores”.
En la presentación del ensayo
Finalmente, el ensayo en su presentación se organiza de la siguiente manera:
·         Sección preliminar: Pasta o cubierta, portada (pre), portada, dedicatoria, agradecimiento, contenido, listas especiales.
·         Texto o cuerpo del informe:  Introducción, disertación en: capítulos, títulos y subtítulos, con sus citas bibliográficas y notas de pie de página y conclusiones y recomendaciones a manera de líneas de propuesta y
·         Materiales complementarios: glosario, bibliografía, anexos.

3.     Construcción colectica
Evaluemos: En esta sección se te presentan tres preguntas fundamentales:
¿Qué aprendí?; ¿Cómo ven los demás?; ¿Cómo me mi maestro?
Momentos de la evaluación  
 Autoevaluación: ¿Qué aprendí? En este momento se realiza un ejercicio que permite al estudiante hacer un balance de los logros alcanzados en relación con las acciones de pensamiento, subprocesos, procesos asociados o desempeños. 
Coevaluación: ¿Cómo me ven los demás? Se plantean actividades que per­miten evaluación colectiva de los pro­cesos de cada estudiante con relación a sus desempeños, es decir donde los com­pañeros aportan reflexiones frente a los logros alcanzados de manera propositiva. Pueden ser producciones (escritas, gráfi­cas, artísticas, manuales entre otras) que sean susceptibles de ser valoradas por los compañeros de clase en un tono proposi­tivo.
Heteroevaluación: ¿Cómo me ve mi maestro? Aquí se plantean ejercicios que le permiten al docente verificar el nivel alcanzado por cada estudiante con relación al estándar y las acciones de pensamiento definidas. Se proponen actividades que plantean el uso de los procesos de pensamiento incluidos en el estándar trabajado, permitiendo la identificación de diferentes niveles en el desarrollo del proceso de pensamiento.
Momento Final: Mi Autoevaluación
LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE LA COMUNICACIÓN –TIC –
Gustavo Adolfo Galeano Franco

APRENDIZAJE VIRTUAL

La introducción de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación –Tics- en el entorno socio-económico y cultural es un hecho. Se trata de uno de los fenómenos de la revolución tecnológica –segunda revolución industrial- que permea todos los niveles de la cotidianidad; pues afecta las formas de pensar y la producción misma del conocimiento científico. Estas nuevas tecnologías se consideran, entonces,  herramientas nuevas al servicio de la  investigación.
Las Tics aportan servicios que permiten introducir cambios en los modelos formativos de educación y nuevas formas de tener acceso al conocimiento.  “En sintonía con la nueva concepción de aprendizaje basado en la investigación, ha surgido una nueva generación de ambientes de aprendizaje apoyados por computadoras que se caracterizan por un giro claro hacia sistemas de soporte, los cuales están menos estructurados y son menos directivos, están más enfocados hacia el entrenamiento que hacia la tutoría, involucran herramientas controladas por los estudiantes para adquirir el conocimiento y tratan de integrar estrategias y herramientas de entrenamiento, en ambientes de aprendizajes de colaboración e interactivo” (Kaput, l.997). En este sentido, las instituciones educativas, obligadas a transmitir y, al mismo tiempo a generar conocimiento, requieren adaptarse a los rápidos cambios que exige la actual sociedad de la información y el conocimiento con el fin de apoyar los desarrollos locales, regionales y nacionales; pues la información y el conocimiento aplicado son la base de las economías (Toffler, 1980).
En efecto, el surgimiento de las Tics ha puesto a pensar a las Instituciones de Educación sobre su uso y difusión, inevitable en el ámbito de docencia y la investigación. Así es como los conceptos de "colaboración" y "enseñanza sincrónica" comienzan a imponerse, por encima de razones puramente pedagógicas; pues, son el reflejo de las necesidades y la evolución de la sociedad. Esto, además, genera nuevos problemas de investigación; los que se relacionan básicamente con las aplicaciones educativas de dichas Tics. Por ello, en buena parte de las instituciones Educativas, en el mundo, se están desarrollando proyectos en esta dirección. Más aún, en muchas de ellas existen grupos de investigación y redes de instituciones consolidadas.
La sociedad de la información y el conocimiento ha llevado a crear un perfil particular en las regiones y los países generando la denominada brecha digital[1] y el analfabetismo informacional. Esto ha sido ocasionado por el no aprovechamiento de la información y del conocimiento que facilita el acceso a las Tics (Cornella, 2005). Es que los medios de investigación se deben reinterpretar; pues, ya no son solamente soporte informativo,  sino punto de partida para la construcción del nuevo conocimiento. En este sentido, la informática y los medios de comunicación electrónicos no han disminuido la producción escrita; sino que han permitido crear otras formas de difusión del conocimiento o “el libro sin papel” (Kaplan, 2000). Se trata del libro digital, virtual o el libro electrónico; el cual ofrece alternativas distintas al libro tradicional. Baste señalar algunas como la hipertextualidad, el impacto ambiental, el tipo de materiales, los costos de impresión, el almacenamiento y la distinta probabilidad de destrucción. 
Las tecnologías Tics, adicionalmente,  transforman los modos de acceso a la información; con lo cual establecen otras perspectivas en las actividades relacionadas con la docencia y la investigación. Se puede realizar el trabajo de documentación de una manera más cómoda, sin desplazamientos inútiles, y “viajando” a cualquier universidad del mundo, con acceso cómodo a bases de datos especializadas. De este modo se pueden “visitar” las más importantes bibliotecas independientemente de las distancias; revisar los  catálogos de las principales editoriales; y tener información puntual sobre las últimas novedades. Es decir se puede movilizar por las websites más interesantes relacionadas con el objeto de estudio. En este sentido, se puede participar en el desarrollo de congresos, cursos, reuniones científicas en tiempo real y tener a la disposición la  información sobre los aportes que allí se presentan en un lapso breve.
El crecimiento de herramientas especializadas –groupware- con una orientación hacia lo académico, científico e investigativo permiten la integración e intercambio de datos e información de calidad. Esta puede ser procesada y aprovechada, generando conocimiento. Dichas herramientas o groupware[2] permiten la conformación de grupos de personas para la creación de relaciones en Comunidades Virtuales de Usuarios y gestión del conocimiento en red, para el ámbito académico y científico del conocimiento.
A lo anterior se agrega que las revistas especializadas, principal medio de comunicación científico, en su versión electrónica, aportan grandes ventajas con respecto  a las revistas convencionales: más económicas, distribución más rápida, difusión de mayor alcance, más exactitud, más fáciles de leer, más cómodas de almacenar en la memoria de la computadora y más fáciles de controlar (Rodríguez, 1999: 492-493). En resumen, la tarea de revisión de fuentes está más al alcance del investigador; pero, también, le exige una puesta al día en el manejo de ciertas técnicas que facilitan  su tarea.



[1] Disparidad en el acceso, conocimiento y uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación –Tics-.
[2] Groupware:  listas de distribución temática, los chats académicos, los buscadores, los directorios, los sitios web temáticos y especializados de acceso libre, los agentes inteligentes, los foros, las bases de datos on line, la Internet invisible o profunda, entre otras.

lunes, 28 de octubre de 2013

presentacion

Actividad de Aprendizaje Virtual

Paso 1

1. Tema: Metodología, epistemología y ciencia.

2. Competencias:

Competencia cognitiva

Capacidad para ciencia, conocimiento, investigación científica y aplicada y distinguir las implicaciones epistemológicas del método, en procesos investigativos.

Competencia procedimental

Capacidad para vincular, intervenir, emprender, administrar, resignificar e innovar proyectos de investigación en salud ocupacional.

 

Competencia  actitudinal

Capacidad para fomentar y orientar el trabajo colectivo y cooperativo en la identificación y solución de problemas asociados a salud ocupacional.

3. Introducción

Siendo la Investigación una de las funciones sustantivas de las Instituciones de Educación Superior, se hace necesario considerar la formación en investigación,  como una actividad académica fundamental. Esta formación investigativa, permite vincular la academia con el mundo productivo, en virtud de la practicidad con la cual se pueden establecer los objetivos de formación.

 

En este orden de ideas, la ciencia le ha permitido al hombre una mejor comprensión y explicación de los fenómenos naturales y sociales; y  un control conciente sobre ellos, gracias al  carácter sistemático, dinámico, explicativo y predictivo  de la investigación.

Núcleos Temáticos:

Trabajo de presencia virtual: Lo que comprende y significa la metodología; el objeto de estudio de la metodología; el método como asunto principal de la metodología y su diferencia con la técnica; el conocimiento científico e investigación científica

Trabajo Independiente: El conocimiento científico y la ciencia. ¿Qué es la ciencia?; características de la ciencia; clases de ciencia; características del conocimiento científico; etapas del método científico.

Paso 2

Contenido: presentaciones en power point  y documentos

presentación

Guía

ü  Lea todo el texto, sin detenerse.

ü  Lea  de nuevo, cada aparte auscultando los términos clave.

ü  Relacione  los términos claves.

ü  Indique diferencias y semejanzas de aportes señalados.

ü  Resuma lo comprendido.

ü  Saque aparte las inquietudes intelectuales que le ha suscitado el texto.

ü  Prepare su participación en la sesión conjunta

 

EL  MÉTODO CIENTÍFICO EN EL AMBITO DE LA INVESTIGACIÓN FORMATIVA

Gustavo Adolfo Galeano Franco

Maestro

Considerando

La importancia de la ciencia y de su aplicación técnica, es un compromiso de todos, puesto que el poder de la ciencia, y la técnica,  es de tal alcance que está en juego el destino del mundo y del hombre, toda la humanidad debe responder a él con su presencia.

Por tanto, es imposible pretender una visión de conjunto de la ciencia y la técnica, so pena de caer en la superficialidad. A este propósito, se pretende aquí, aclarar y operacionalizar las nociones de la ciencia, su sistema y clasificación; la estructura del conocimiento y de las ciencias; y las implicaciones de lo anterior en la investigación. Todo depende si, de las diferentes posturas y tendencias epistemológicas que hoy se enfrentan. En otras palabras: las diferentes maneras de entender, hacer y valorar la investigación.

Si bien es cierto, que  la ciencia puede ser considerada como la suma actual de conocimientos científicos o como una actividad de investigación o hasta como un método de adquisición del saber (Ladriere, 1977: 19), lo esencial de la ciencia es ser una actividad social e histórica, mediante la cual el hombre se apropia de su mundo, y por tanto una práctica de producción de conocimientos que le permiten transformar la realidad (él y su entorno): lo central de la ciencia es, pues, la investigación.

Clasificación de las ciencias

La primera clasificación de las ciencias, la elabora Francis Bacón, ya que él representa el momento de ruptura, cuando aparecen “las ciencias” en el sentido moderno; sin embargo, en las épocas anteriores - greco-romana y medieval - se elaboró una clasificación correspondiente al estado de los conocimientos de esas épocas. Sin pretender una visión completa, recordemos la división, que establece Platón entre opinión (doxa) y ciencia (episteme). Aristóteles divide las ciencias en teóricas, prácticas y poéticas; luego, al ser recopilada su obra por Andrónico de Rodas, el trabajo de Aristóteles se clasifica en Lógica, Física, Metafísica, Ética, Política, Retórica, y Poética; clasificación que va a perdurar muchos siglos y a convertirse en criterio para la organización de currículos y programas de estudio. Al lado de esta clasificación de la obra de Aristóteles, influye también la clásica división de las ciencias que elaboran los Estoicos: Lógica, Física y Ética. Durante la Edad Media la clasificación de las ciencias se hizo según el plan de las “scholas”: el Trívium (gramática, retórica y dialéctica) y el Quadrivium (música, geometría, aritmética y astronomía), a lo cual se podría agregar la Filosofía, la Teología y las Leyes cuando aparecen las universidades. La característica general de estas clasificaciones es su secuencialidad, pues la idea dominante es que el saber o ciencia es uno solo y sus divisiones son niveles o ramas; de ahí el modelo del Árbol (raíces, tronco y ramas) que enmarca todas las clasificaciones hasta la Edad Moderna. El mismo Descartes aún conserva esta idea al considerar que las ciencias son como un árbol, en el cual la metafísica o filosofía primera es la raíz, la Física el tronco y las demás ciencias las ramas (Ferrater Mora, 1967).

Ahora bien, con la ruptura establecida por la “Revolución Copernicana” aparecen las “ciencias”, en el sentido “moderno” como saberes particulares, experimentales y matematizados. Las ciencias se irán diversificando y especializando al ir determinando cada una su objeto y particularizando su método, lo cual hace necesario una clasificación de las ciencias; unas veces según el objeto, otras según su método y en otras ocasiones según criterios especiales que dependerán del concepto de ciencia que un autor, una escuela o una corriente intenten imponer. Lo anterior nos indica cómo, no sólo se va dando una diversidad y pluralidad de ciencias, sino también una variada gama de clasificaciones (Piaget, 1979).

En orden a lo anterior, se toma la clasificación que elabora Francis Bacon, como la primera clasificación en sentido moderno. En su obra: “De la dignidad y perfeccionamiento de las ciencias “publicada en 1623, Bacon ofrece un cuadro general del saber siguiendo en su organización un criterio subjetivista: las facultades del hombre. No los objetos, ni el método. Así, a la facultad de la imaginación corresponde la poesía; a la facultad de la memoria corresponde la historia, dividida en natural y civil; a la facultad de la razón corresponde la ciencia o filosofía, dividida en filosofía primera, teología natural, filosofía de la naturaleza y filosofía del hombre. La filosofía de la naturaleza a su vez la divide Bacon en: Teórica: metafísica y física; Práctica: mecánica y química; Mixtas (teóricas y prácticas): la música y la cosmografía; Matemáticas. La filosofía del hombre la divide en lógica, ética y ciencia civil. Bacon deja por fuera la Teología (revelada), por no considerarla ciencia ya que es objeto de la fe.

La anterior clasificación influye en los demás filósofos empiristas de los siglos XVII y XVIII y sirve de modelo a los filósofos de la enciclopedia: D’Alambert y Diderot  también clasificaron las ciencias según las facultades humanas en tres grandes grupos: De la memoria; la Historia (sagrada, civil y natural); de la razón, la ciencia o filosofía, metafísica general (sobre Dios, sobre el hombre, sobre la naturaleza); metafísica especial (física); física particular (ciencia aplicada); ciencias mixtas; matemáticas; de la imaginación, poesía, literatura, música.

A finales del siglo XVIII encontramos la clasificación que establece André Marie Ampere (1775-1863), siguiendo también un criterio subjetivista, pero de otro tipo. Influido por la filosofía de Kant y el espiritualismo de Maine de Biran, Ampere divide el saber en primitivo y racional. El primero a su vez dividido en sensitivo y objetivo, y el racional lo divide en tres ramas: comparativo, lógico y apodíctico. El criterio para tal clasificación  son las operaciones sicológicas que se dan en cuatro formas de tratar los objetos: sensaciones, conciencia, formación de relaciones y conocimiento de las relaciones mismas. Se establecen así, cuatro esferas de conocimiento: sensible, casual, lógico e intuitivo y de aquí resultan las ciencias divididas en: Cosmológicas: (matemáticas y física); Fisiológicas (ontología, psicología y ética); Ciencias sociales; Etnológicas (etnología, arqueología e historia); Políticas (cibernética o del gobierno, etnodicea o del derechos de gentes y diplomacia); Zootécnicas (artes, literatura).

Referido al objeto, Kant construye su sistema de filosofía crítica así: Sensibilidad (ciencias matemáticas); Entendimiento (ciencias físicas); Razón pura (ciencias metafísicas); Voluntad (ética o metafísica de las costumbres); Facultad de juzgar (estética). Además Kant se ocupó también de Historia, Religión y Antropología.

Es de saber, por tanto desde Kant, que el saber consiste en responder cuatro preguntas: qué podemos conocer: crítica de la razón pura; qué debemos hacer: crítica de la razón práctica; qué nos está permitido esperar: crítica de la facultad de juzgar y crítica de la religión; qué es el hombre: antropología, que es la síntesis de las tres primeras preguntas.

De igual modo, Hegel clasifica lo que él denomina enciclopedia de las ciencias filosóficas, en tres grupos: Ciencias de la Lógica, Filosofía de la Naturaleza y Filosofía del Espíritu. Esta triple división, con sus correspondientes subdivisiones, incluiría la totalidad del Saber o Ciencia. Así Hegel recoge toda la tradición filosófica y científica anterior  cierra la época moderna.

La época contemporánea (siglo XIX y XX): El primer modelo lo presente Augusto Comte, reconocido como el sistematizador de la Sociología y del Positivismo. Comte parte de su famosa ley de los tres estadios: el Estado Religioso Teológico o de infancia, el Estado filosófico, metafísico o de juventud y el Estado científico, positivo o de madurez, en el cual nos encontramos; razón por la cual la teología y la filosofía son asuntos superados que hoy ya no tienen vigencia por el advenimiento de las ciencias positivas, verdaderos conocimientos.

Ahora bien, estas ciencias del espíritu positivo son en realidad una sola, que tiene en forma lineal y ascendente  seis niveles en perfecta continuidad de método y carácter; son en su orden: matemáticas, astronomía, física, química, biología, sociología, o física social. Se encuentran así enunciados los principios básicos del positivismo: el método científico y la ciencia son una sola cosa; dicha ciencia es absoluta y autónoma; las ciencias naturales marcan el criterio de cientificidad de las ciencias sociales de modo tal que estas designaciones no corresponden a diferentes tipos de ciencias, ya que la naturaleza y sociedad son solo aparentemente diversas y por lo tanto pueden y deben ser estudiadas de la misma forma. En general estos son criterios que el positivismo ha seguido sosteniendo. John Stuart Mill continuador y seguidor de Comte, agrega entre la biología y la sociología a la psicología, quedando así establecido el orden de todas las ciencias y excluyendo aquellos saberes que pretenden ser ciencias (como la historia), considerándolos pseudo-ciencia, por no poder ser sometidos a la lógica inductiva.

Anotemos finalmente, la reciente clasificación que desde la epistemología genética presenta Jean Piaget. En primer lugar su clasificación tiene un doble criterio: ciclos o currículos epistemológicos: las ciencias tienen una autonomía relativa, que las interrelaciona y, segundo criterio: estructural, de complejas relaciones (interdisciplinariedad) entre las ciencias, constituyendo así un todo. En segundo lugar, la clasificación genética considera que las ciencias se distinguen y relacionan por su objeto, su método y perspectiva o enfoque particular.

Puede considerarse también, como una clasificación de las ciencias las que aporta Jurgen Habermas (1975). El criterio que sigue no son los métodos, ni los objetos, sino los intereses noéticos y políticos que respaldan las diferentes prácticas científicas. Así se establecen tres tipos de ciencias: Ciencias Empírico-Analíticas, cuyo interés es la dominación y el control técnico de la naturaleza el hombre y la sociedad; Ciencias Histórico-Hermenéuticas, cuyo interés es la comprensión del sentido y la orientación de la acción humana y del proceso histórico-social; las ciencias Crítico-Sociales, cuyo interés es la emancipación, la libertad y la organización del todo social, de tal manera que permita la realización del hombre social.

El anterior resumen ha mostrado someramente el problema de la diversidad de clasificaciones de las ciencias y de criterios que se han elaborado a lo largo de la historia. De allí resultan los nombres utilizados en la organización de currículos, programas y planes de estudio, en todos los niveles educativos. En efecto, hablamos de ciencias básicas, ciencias puras, aplicadas, estudios científico-técnicos, humanidades, y otros en este orden. Hablamos también de ciencias ideales y reales, o bien de ciencias abstractas y concretas; dividimos las ciencias en deductivas e inductivas, explicativas, interpretativas y comprensivas y otras tantas clasificaciones desde los métodos y procedimientos investigativos de las ciencias. Además, tomamos el método general de la Cosmovisión Occidental y a partir de la división que ella establece en reinos (minerales, vegetales, animales y hombres) hablamos de ciencias Físicas, Bióticas, Zoéticas y Antrópicas o también de ciencias fisicomatemáticas (naturales) y ciencias sociales o humanas. La más extendida hoy,  y en estrecha relación con el neopositivismo, en las formas sutiles que hoy adopta, es la clasificación en Ciencias Formales y Ciencias Fácticas, incluyendo en estas últimas las ciencias naturales y sociales. El problema de este modelo es el implícito de que las ciencias naturales y sociales son iguales, pues su validez depende del uso del método y lenguaje científicos de las ciencias fisicomatemáticas (Bunge, 1973).

A manera de cierre

El proceso y saber científico,  se caracteriza y se construye por la elaboración, la utilización y la verificación de teorías, y de los procedimientos experimentales utilizados. El problema radica en encontrar un criterio  de distinción entre lo que es científico y lo que no es y, al mismo tiempo, entre unos tipos de ciencias y otros (Popper, 1971).

Conviene decir que, el método científico es sólo uno, pero que metodológicamente cada ciencia toma según su estatuto, un particular contenido y aplicación en procesos investigativos. Consiste en: Descripción de un problema, formulación de una pregunta, justificación (impacto) del problema, plantearse unos objetivos, formulación de una hipótesis, determinación de unas variables, verificación de la hipótesis para estatuirla como la ley científica: la contrastación se hace por observación, mediación, experimento e inferencia y las teorías se aplican mediante explicación, predicción y acción o tecnología.

Cierto es que, cada tipo de saber, histórica y genéticamente se va constituyendo al establecer su objeto propio, un método correspondiente y una problemática o modo de ver; es decir, una manera particular de establecer problemas y de resolverlos (ver en la realidad  lo que previamente se ha puesto en ella). Resultando de aquí una determinada manera de describir, explicar, comprender, interpretar, etc., la realidad. Es lo que diferencia la actitud natural, del espíritu científico o de la reflexión filosófica o de la actitud de fe, etc.  Este presupuesto es, además fundamental para entender los diversos factores que intervienen en la investigación y al mismo tiempo su complejidad.

Lo anterior permite, no ver reducida la investigación a un solo tipo: experimental y de utilidad técnica, y a ver despreciados otros tipos de investigación que no son tenidos en cuenta. Dejar de lado, que  la investigación sólo la hacen las superpotencias del mundo, los grandes genios en los complicados y sofisticados laboratorios, y matamos esa actitud básica de asombrarse ante el mundo, de indagar, de buscar, de conocer, que surge desde la actitud natural y que lleva, por ejemplo, al niño a desarmar su juguete mecánico para enterarse de su magia; acabamos con todo eso que despectivamente llamamos curiosidad, impedimos la creatividad. En fin, nos cuesta trabajo reconocer la validez de la investigación filosófica, o de la indagación histórica del pasado, etc., porque no “producen” nada útil.

Finalmente, queda el marco de reflexión sobre el estatuto y estructura del conocimiento, que podría incluir formas tales como: el sentido común; el conocimiento científico; ciencias formales; ciencias naturales; ciencias biológicas; ciencias socio-humanas; el saber filosófico; la Teología. Se podrá considerar también: el conocimiento histórico; el conocimiento vivencial; el conocimiento estético; el conocimiento parasicológico y extrasensorial; el conocimiento inconsciente; el conocimiento sensorio motriz; el conocimiento operacional;. . .  y muchos más.

Bibliografía

BUNGE, Mario, La ciencia, su método y su filosofía” Buenos Aires: Ed. Siglo XX, 1970

GADAMER, George, Verdad y Método, Salamanca: Ed. Sígueme.

HABERMAS, Jurgen, Conocimiento e Interés, Madrid: Ed. Tecnos, 1975

LADRIERE, Jean, El reto de la racionalidad, Salamanca: Ed. Sígueme, 1977.

PIAGET,  Jean, Tratado de Lógica y Conocimiento Científico, Buenos Aires: Ed. Paidos, 1979,  7° vol. 

POPPER, Karl, Conjeturas y Refutaciones, Madrid: Tecnos, 1971

Recursos: Presentación de Mac Graw Hill

 

Paso 3

Actividad: Desarrollo de talleres colaborativos.

¿CUÁL ES LA RELACIÓN ENTRE INVESTIGACIÓN  Y CREATIVIDAD?

Metodología de la investigación

Taller 1

Gustavo Adolfo Galeano Franco-Maestro

Guía

ü  Lea todo el texto, sin detenerse.

ü  Lea  de nuevo, cada aparte auscultando los términos clave.

ü  Relacione  los términos claves.

ü  Indique diferencias y semejanzas de aportes señalados.

ü  Resuma lo comprendido.

ü  Saque aparte las inquietudes intelectuales que le ha suscitado el texto.

ü  Prepare su participación  en la sesión conjunta.

 

Interrogantes:

1.    ¿Qué es el acto creador? ¿Qué elementos (pasos, momentos) comprende el acto creador? ¿Es posible concebir la  creatividad, como algo innato en la persona? Sustente su respuesta.

2.    ¿Qué relación guarda  la creatividad con la investigación? Describa un hecho o situación, desde su formación académica o experiencia individual, donde se evidencie la creatividad y la investigación.

3.    ¿Qué es investigación? ¿Están de acuerdo con la tesis “la investigación es para todos”? ¿Qué aspectos se requieren para qué la tesis anterior sea posible? Sustenten su respuesta

4.    ¿Qué importancia y aplicabilidad tiene para usted la investigación? Presenten y sustenten tres posibilidades y necesidades de investigar en nuestro medio.

5.    ¿Qué es el método científico? ¿Qué pasos comprende? ¿Es válido decir que el método científico es propio de las ciencias exactas? Sustenten su respuesta

6.    ¿Qué es la contrastabilidad? ¿Cuál es la importancia y aplicabilidad en una investigación?

7.    ¿En el método científico que es falsear una teoría?

8.    ¿Qué relación se encuentra entre: conocimiento  científico, método científico e investigación científica y metodología de la investigación?

9.    Desde su programa académico identifique  un objeto de estudio – de su interés, de la necesidad o de una situación problema – que amerite ser investigado.  Identifíquelo, descríbalo, explíquelo, aplíquelo y predígalo.

10.  ¿Cuál actividad  desarrolló primero el hombre: la ciencia o la técnica? Argumente su respuesta.

La ciencia es la estética de la inteligencia. (Gastón Bachelard)

Sólo sé que nada sé, ¿si no era lo que se creía, entonces qué es? (Sócrates)

¿CÓMO MOTIVAR EL CONOCIMIENTO?

Lectura 1

Gustavo Adolfo Galeano Franco

Maestro

Considerando

Sócrates pregunta: ¿qué es la ciencia? Platón responde: ciencia es creer que se sabe lo que no se sabe, y por ello, en lugar de una definición da como respuesta una lista de diversas ciencias. Surge aquí, el problema de la ignorancia. En efecto, Platón comienza a teorizar sobre el conocimiento con una reflexión sobre el desconocimiento. La ignorancia no la define como un estado de carencia, sino como un estado de llenura.

Es de saber, que la carencia sólo se produce después de una reflexión, de una vuelta sobre sí mismo. La carencia es entonces, un resultado del proceso de conocer. Ahora bien, el reconocimiento del no saber, es una reflexión dentro de la ciencia misma. Muchas veces no nos hacemos ciertas preguntas porque ya las tenemos contestadas, aunque sólo sea con opiniones. Formular una pregunta significa desmontar la respuesta que le había impedido formularse la pregunta.

En este orden de ideas, Platón vincula íntimamente el fenómeno del amor de Freud con el problema del conocimiento. Expresa por tanto, que el conocimiento requiere del deseo de saber. Pero el deseo de saber implica el reconocimiento del no saber. No nos encontramos  nunca con una conciencia despejada, ingenua y virgen, que se enfrenta a un mundo desconocido. Nos encontramos siempre, y en cualquier época de la vida personal o de la historia social, con una interpretación previa.  Por esta razón, el saber sólo se instaura a partir de una ruptura, de un momento crítico como primera etapa en el acceso al saber.

El arte de dar luz y la sensación de conocer

Sócrates no concibe el aprender y el enseñar, como una transmisión de conocimientos de un individuo a otro,  sino como el proceso donde se ayuda a otro individuo, a despejar lo que bloquea su pensamiento, e inhibe su capacidad de descubrir. Dentro de este contexto, se inscribe el método Socrático, la mayéutica, como el arte de dar luz -iluminar el conocer-

Sócrates no creía en la institución ni en la enseñanza, entendidas como transmisión, ni creía en las ideas que se aprendían de otros. Las ideas deben ser producidas por cada uno y por lo tanto, el problema fundamental del aprendizaje, es el combate contra lo que impide producirlas. En Teeteto dice que sus discípulos no aprenden nada de él, sino que, por el contrario, “encuentran y alumbran en sí mismos esos numerosos y hermosos pensamientos”.

A manera de cierre

La versión, pues, que se conoce del método de Sócrates, es que se trata de un procedimiento de aprender y de enseñar, por medio de preguntas. Lo esencial  es hacer sentir la necesidad de saber algo, y no enseñar algo, a quien no siente la necesidad de saberlo.  

CONCEPTUALIZACIÓN  DE METODOLOGÍA

  Gustavo Adolfo Galeano Franco –Maestro-       


 

La metodología fija su atención, en los procedimientos utilizados para conocer la especificidad de cada objeto de estudio.  Por tanto, es una parte de la ciencia encargada de estudiar y aportar los métodos, que hacen posible el dominio cognitivo de la realidad, y que se utilizan en el trabajo científico orientado por la Investigación.[1]

Lo anterior, conduce a que la Metodología estudia los procedimientos que se presentan en el proceso de elaboración de conocimiento.  Así, su interés es el estudio de los métodos que permiten la explicación de la realidad tal como ella es. En su esencia y en sus conexiones internas, permiten al investigador tomar posesión de las leyes que rigen el proceso de desarrollo de los distintos fenómenos.

Ahora bien, el método es un camino, herramienta, estrategia y procedimiento adecuado y planificado, al cual se sujetan las distintas actividades para satisfacer la finalidad específica trazada por el hombre, y construir conocimiento en las distintas prácticas sociales.  Este sí, se va haciendo en el proceso de la investigación.  No obstante, es un producto de la experiencia acumulada, racionalizada y probada por la humanidad, a lo largo del desarrollo histórico.

Sin embargo, el método no debe confundirse con la técnica. Esta es un conjunto de procedimientos, provistos de una determinada eficacia, con reglas apropiadas para dirigir eficazmente una actividad.  La técnica constituye una parte integrante del método.  Así expresado, un método consta de varias técnicas como pueden ser las experimentales, las operacionales lógicas, las interpretativas, los críticos sociales, y las de imaginación racional. En su última instancia se convierten en paradigmas y enfoques de investigación. Es de aclarar, que la palabra método significa etimológicamente “camino hacia”... conjunto de procedimientos de carácter práctico y teórico para la asimilación de una realidad determinada.[2]

Lo anterior,  invita hacer que la ciencia pase, de ser una matrona inflexible y exigente, a ser una atractiva y condescendiente cortesana que intente anticiparse a cada deseo de su amante.  Desde luego, es asunto nuestro elegir un dragón o una gatita como compañía.  Hasta ahora, la humanidad parece haber preferido la segunda alternativa: “Cuanto más sólido, bien definido y espléndido es el edificio erigido por el entendimiento, más imperioso es el deseo de la vida [...] por escapar de él, hacia la libertad”.  Debemos procurar no perder nuestra capacidad de hacer tal elección.  

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TECNOLOGÍA, DESARROLLO Y CREATIVIDAD

Gustavo Adolfo Galeano Franco

                                        Maestro

Hablar de creatividad es hablar  de una permanente construcción, donde el  hombre interrogado por sí mismo y por los fenómenos que observa, enfrenta un acto de compresión que a su vez, se haga forma y se materialicé en una nueva adquisición del mundo; por ello es  inquietud, es pregunta, y es asombro.

Así la creatividad no es un producto del azar, de algo con lo que un ser encuentra sin saberlo, un eco de ingenio, o como un hecho de origen y casualidad divina.  Tampoco es recursividad, habilidad o técnica, o que es algo implícito en todos los actos humanos. Pues si bien es una  capacidad que pertenece a la esfera de lo humano no todos los humanos se sitúan de sentidos a su capacidad creadora.

El acto creador pone en escena una actitud del ser humano en la cual participa la conjunción, puente y medición de la experiencia sensible y la cultura racional, las cuales dejan como producto final un mundo cada vez más comprendido; pero a su vez, más grande también  por descubrir.  De creatividad es posible hablar sólo en la medida en que hay un hombre mujer que comprende algo nuevo del mundo, justo porque en ese acto, también hay un encuentro consigo mismo, representado en la búsqueda incansable con entusiasmo, asombro,  libertad, y la construcción permanente,  por ello mismo, es una particular manera de intentar comprender–se un poco más-.

Gadamer [3] señala que, la comprensión comienza allí donde algo interpela vale decir, allí donde algo interroga pero a su vez habla, generando un nuevo sentido, de tal modo que sea permitida no solo la expresión del ser, sino también la posibilidad de ampliar la noción de mundo.  Pero para ampliar conocimiento del mundo es necesario ser portadores de una pregunta, máxime si se tiene en cuenta que la esencia de toda pregunta consiste en abrir y mantener abiertas una infinitud de posibilidades, una amplia gama de caminos que permitan navegar en varias direcciones tras la obtención de un nuevo conocimiento, de tal forma que sea en virtud de esas infinitas posibilidades que podamos aspirar a poseer algún nuevo saber.  Por ello aquel que “está seguro” de saberlo todo, impide constantemente el nacimiento de las preguntas y por tanto se cierra a sí mismo todos los caminos a nuevas comprensiones, lo cual es de hecho cerrarse el camino a nuevos actos de creación.

Ya desde Platón se sabe que para poder saber hay que saber primero que no se sabe, y saber que no se sabe es estar abierto a..., es renunciar a la certeza de verdades absolutas y conocimientos acabados.  Carl Sigan, afirma que si en los hombres no hay una mínima in-quietud frente a todo aquello que observa, le será imposible ampliar el conocimiento de sí y del mundo y por tanto le será casi imposible acceder a actos de creación, dado que el camino para crear, supone esta en actitud de apertura, en inquietud permanente.  Sólo cuando esto ocurre, todo nos habla.  Tal vez por ello Schiller [4] escribe, sí al cabo de veinte siglos, alguien se acerca a la naturaleza con sentidos serenos, puros y abiertos, y descubre gracias a ellos una cantidad de fenómenos,  que se habían pasado por alto a raíz de nuestras precauciones, nos asombramos mucho de que tantas miradas juntas no hayan reparado en lo que estaban tan a la vista.

Por ello, para comprender hay que estar abierto a...,  lo que significa estar en actitud de escucha para dejarnos decir lo que el mundo tiene,  para decirnos, porque el mundo no nos significa nada, o por lo menos nada nuevo, en tanto estemos por fuera de esta actitud de apertura, de esa linterna en la oscuridad que es la pregunta y que da a lugar  a la comprensión.  Y una vez que comprendemos algo nuevo:  “estamos incluidos en un acontecer de la verdad”[5], lo que significa que algo distinto ha comenzado a cobrar un nuevo valor de verdad que arriba al ser y modifica irremediable e irreversiblemente la concepción del mundo.  Pero frente al acto de comprender algo, no sólo se halla como dice Gadamer, de cara a la verdad, sino también de cara a la belleza.

Se podrá afirmar que crear, inventar o descubrir, son tres maneras de encontrarse consigo mismo y con el mundo (incluida su belleza), que se corresponde a su vez y fundamentalmente, con siete acciones humanas entrelazadas, que son: ver, escuchar, sentir, asombrar, interrogar, comprender y modificar, que están más cerca de  los sentidos  que de los conceptos, lo cual es una manera directa de participar como actores de vida, y no como espectadores de ella.

 

Einstein [6] señala que la capacidad de asombro es la que abre las puertas al proceso creador,  bien sea en el arte o en la ciencia, o bien extrapolar su planteamiento, en todas las esferas de la vida humana; incluso afirma con cierta realidad, que un ser sin capacidad para asombrarse y maravillarse es un ser muerto, porque  el asombro, cuna del arte y de la ciencia, es una realidad lo más maravilloso que puede acontecerle a un ser humano; en cierta medida, porque contribuye a hacerlo interiormente libre y ... a un hombre libre, y escrupuloso, se le puede destruir, pero no se puede hacer de él, ni un esclavo ni una herramienta ciega.

Otros pensadores expresan de manera igualmente enfática, que frente al asombro somos cada vez más seres en pérdida, dado que sólo no preguntamos nada, o casi nada, sino que tampoco nos asombramos ante este mundo, que siendo nuestro, parece cada vez más ajeno.  Sábato[7] señala al respecto en la Mayéutica que el asombro debería constituirse en la base de toda educación, abandonando la falsa creencia de que el asombro no debe ser suscitado, pues surge ante lo desconocido.

Ahora bien, dos elementos  básicos constituyen el acto de crear: La comprensión y el asombro ambas profundamente ligadas a la manera como se asume la propia existencia, modo de ser en el mundo, al maravilloso acto de pensar y al dialogo con el universo.

Como ejemplo de ello bastaría mirar las biografías de hombres que como Sócrates, Kant o Gadamer, Arquímedes, Galileo o Einstein; Piaget, Freud o Lacan; Miguel Ángel, Van Gogh o Botero; Homero, Cervantes, o García Márquez, quienes se arriesgaron a vivir y hacer de sus días algo más que una monótona existencia, cada uno buscando ver y comprender el mundo con su propia lente, pintarlo con sus propios colores, descubrirle los secretos al universo, asomarse por entre la piel del ser humano,  para jugarse allí una posibilidad de comprensión.

En este orden Shiller[8]  evoca que donde hay un sujeto capaz de hacer siempre una pregunta tras otra, sin llegar nunca a la respuesta final, abierto y receptivo frente a lo desconocido, despojado de precauciones y temores entorno al mundo que se abre ante los sentidos, allí hay un ser enfrentado al riesgo de sentir y comprender, allí hay un hombre creador.

Producto: Redacción de relatoría donde se distinga las implicaciones epistemológicas del método, para el desarrollo del conocimiento y para las prácticas investigativas. Mapa conceptual de las tipologías de ciencia en la historia.

Evaluación: cualitativa. Compromiso y cumplimiento de producto. Calidad argumental, estructura de texto coherente. Uso de normas de Icontec y apa.

Recomendación: Necesario  un alto nivel de lectura significativa: interpretación y comprensión del texto. Metodológicamente el aprendizaje es activo, con un alto nivel de participación, donde los estudiantes no solo reciben información ya elaborada por otro como una clase, sino que se busca y se coloca en el colectivo.  Todos sembramos y recogemos frutos, es decir, una  metodología de Seminario donde todos construyen conocimientos.

Referencia bibliográfica


 

Alvarado, Sara Victoria.  Enfoque de la Investigación en ciencias sociales, Módulo. Manizales: Blanecolor, 1990.

Bunge, Mario.  Epistemología, ciencia de la ciencia. Barcelona: Ariel, 1980.

Cerda Gutiérrez, Hugo. La investigación total. La unidad metodológica en la investigación científica.  Santa fe de Bogotá: magisterio, 1997.

Galeano franco, Gustavo Adolfo y otros.  Módulo: La investigación en la especialización.  Medellín. Luis Amigó, 1997.

Habermas, Jurgen.  Conocimiento e interés.  Madrid: Tans, 1994.

Kerlinger, Fred N. Enfoque conceptual de la investigación del comportamiento. México: Interamericana, 1981.

Popper Karl R. Conjeturas y refutaciones.  El desarrollo del conocimiento científico.  Barcelona: Paidos, 1994.

Tamayo, Mario. El proceso de la investigación Científica. 3 ed.  México: Noriega Editores, 1996.

 

 



[1] SUAREZ DE LA CRUZ, Alberto Camilo. Metodología y hermenéutica para el éxito.  Bogotá, jurídicas 1982. p. 39 
[2] ZABALA C., Manuel T. Método sin metodología. Buenos Aires, Ecro, 1984, pp. 113 – 114
 
 
[3] GADAMER, Hans. George. Verdad y método. Salamanca, Sígueme, 1991, p 369
[4] SCHILLER, Friedrich.  Cartas sobre la educación Estética del Hombre. Barcelona.  Anthropos.  1990. Carta XXIII p. 217
[5] GADAMER, OP. CIT, P 585
[6] EINSTEIN, Albert. Mi Visión del Mundo. Barcelona, Tusquets. 1980 p. 235
[7] SÁBATO, Ernesto. Apologías y rechazos. La Mayéutica. Barcelona. Seix Barral, 1981
[8] SHILLER, op. Cit, p.327